COMIC-CON 2019: Visita nuestro especial

CRÍTICA DE ZOMBIS NAZIS 2: ROJOS VS MUERTOS

Por Carlos Marín
 
“The Sequel You Did Nazi Coming”. Oh dios mío, que bien resume esta logline a Dead Snow 2, la vuelta de Tommy Wirkola a su Noruega natal y a su, a partir de ahora, saga origen. Wirkola vuelve con un objetivo claro y conciso: vamos a hacer la comedia más burra, cafre, fanservice y divertida que podamos sacar a partir de una primera parte que, seamos serios, era muy descafeinada en cuanto al tono cachondo que puedes exprimirle a, leñes, ZOMBIS NAZIS.

5 minutos de resumen y ya estamos invitados a la fiesta desde el primer momento, donde la comedia se cuela a primera fila y no se despega en ningún momento; es más, minuto que pasa, minuto que el surrealismo inunda la pantalla, los serial gags dominan la función y sus protagonistas, friends or foes, se ponen a nuestro servicio de pura diversión. Es más clara y transparente que la, ejem, nieve: si hay que dar galletazos que revientan cabezas, se dan; si hay que destrozar carritos de bebés a cañonazos, invitados a la fiesta estáis.

El nivel de violencia no solo ha aumentado, sino que ha llegado al nivel slapstick que títulos como Braindead entendían tan bien. El cuerpo humano es maravilloso para experimentar los límites del humor, ese inesperado porque, en serio, no esperáis que van a hacer lo que hacen con el material que tienen entre las manos. Por no hablar de la acción. Que redios de aumento ha pegado Wirkola en solo tres películas, la virgen. Es capaz de dirigir batallas campales ultraviolentas sin despeinarse, así como un duelo mano a mano con guantazos que van de habitación a habitación pasando por techo y suelo.

Todo este tinglado funciona, mucho, gracias a sus personajes principales. Es como si todo el anti-carisma de los protas en la primera parte se hubiera karmarizado, primero en su héroe, y más tarde entre unos secundarios maravillosos a los que antes de darte cuenta ya estás queriendo hasta la muerte. Cada uno está identificado por rasgos sí, básicos, pero por los cuales estaremos a su lado en la épica guerra improvisada que se montan contra los resurgidos. Aquí radica una diferencia muy burra contra Dead Snow: amaremos a los zombis, a su general aún más; pero sus protas no se dejan comer la función.

No engaño cuando digo que los 5 minutos más divertidos del género en este último año pertenecen a Dead Snow 2, pegaditos a un tercer acto de catarsis a, al fin, una experiencia total y satisfactoria en el delicado mundo de “pelis de zombis cachondas”. Tommy Wirkola hace una pirueta extraordinaria transformando su Evil Dead a medio gas en un Army of Darkness europeo y malbaboso, un caramelo dulzón dulzón para cualquiera que disfruta viendo una de risa, una de zombis o una de acción. Un cóctel molotov que pega pelotazo y funciona a la perfección; ojalá este señor Noruega venga a cubrir huecos vacíos que, otros espejos al que se mira como el de Raimi, nos dejaron hace tiempo. Norway, te llevas los 12 POINTS.

Lo mejor: Su tremendo cachondeo, la acción rodada de la ostia y los personajes principales y secundarios.

Lo peor: ¿Alguien querría tomársela en serio?
 
CRÍTICAS RECIENTES