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CINE · AULLIDOS

Crítica de El Hombre de Acero (2013)

Superman: Man of Steel

Crítica de El Hombre de Acero

Han hecho falta siete años desde el fallido "Superman Returns" para poder ver este retorno a la grandeza del mayor héroe jamás creado. Siguiendo la estela que marcaron las películas de Batman, Warner ha optado por cambiar el colorido y la luz de Superman y continuar con ese tono gris que tan buen resultado le ha dado con La trilogía de Batman, ese explotar el drama inherente a los héroes que se ven abocados a serlo. Por suerte para nosotros, no se ahoga en el pesimismo del Sr. Wayne, Superman sonríe, bromea y por momentos disfruta de todos los dones que posee.

El hombre de Acero fue el primer héroe de su tipo, una amalgama de influencias que sus autores, Jerry Siegel y Joe Schuster supieron canalizar en un sólo personaje. Había nacido el superhombre. El éxito fue fulminante convirtiendo a Superman en un verdadero icono. Su historia, es harto conocida: alienígena proveniente de un extinto planeta que recibe una educación humana y acaba convirtiéndose en el héroe que todo conocemos. Sin alejarse de esta premisa, Zack Snyder (director), David S. Goyer (guión) y Cristopher Nolan (historia y producción) actualizan al héroe para el siglo XXI, con todo lo bueno y lo malo que tiene esto. Como rivales del héroe, tenemos a una banda de Kriptonianos liderados por el General Zod, todos con los mismos poderes que Superman, unos rivales a su nivel, que representan una amenaza real. ¿Cómo derrotas a un ejercito de Supermanes?: no fácilmente.

El ritmo es frenético desde el primer minuto presentándonos un Kripton de impresionante y pura ciencia-ficción, se calma para la introspeccion y génesis del personaje y a partir de la irrupción de los villanos, la película se transforma en un espectáculo visual que no da descanso hasta el final. Podemos convencernos de que si existieran los superhéroes como Superman, las peleas serían así. Son hipnóticas. Son impresionantes. Ojos como platos. Que bien vuela y flota Superman.

Respecto a los actores, grandes secundarios, Laurence Fishburne (Perry White), pa y ma Kent (Kevin Costner y Diane Lane) que están a la altura, o más aun de los protagonistas, que resultan convincentes en sus papeles (yo hubiera puesto a una Lois morena, ¿hacía falta cambiar eso?). Russel Crow cumple como Jor-El, y tiene la armadura más molona de la peli. Henry Cavill, bien, consigue dar esa sensación de poder y humildad que el personaje necesita, una Amy Adams peleona y un Zod, quizás el más flojo y pelin sobreactuado con el rol (recurrente y cansino) de malo malísimo lleno-de-ira-odio-a-peter-pan. Quizás se note cierta celeridad a la hora de crear vínculos entre los personajes, que aunque no desvirtúa el conjunto, si impide darle esa redondez que tanto buscamos.

EL Hombre de Acero es una gran película, con peros, con cambios que no gustarán a los puristas, pero es una gran actualización del héroe. Podremos entrar en discusiones de si ésta actualización era necesaria, pero no se puede negar lo evidente, y es que funciona, gusta, engancha, por momentos maravilla y lo más importante de todo (al menos para mi):

no defrauda.

Si aún os quedaba alguna duda de que un hombre puede volar, cuando salgáis del cine habrá desaparecido.

Lo mejor: el vuelo, la supervelocidad y las escenas de acción: épicas.

Lo peor: cierta lentitud en la historia de Clark Kent.