CINE · AULLIDOS
Crítica de Expediente Warren: The Conjuring (2013)
The Conjuring
Crítica de Expediente Warren: The Conjuring
The Conjuring es un film clásico, elegante, maduro. Discordante. Al menos lo es dentro de una filmografía, la de James Wan, que siempre busca el ‘twist’ argumental, narrativo o estético en sus propuestas – véase la mezcla de géneros sobre el thriller postmoderno de Saw, la introducción del gótico Hammer en los muñecos diabólicos de Dead Silence o ese baile sobre el eje de Poltergeist que es Insidious.
Pero no, su última película está formada en el cine de los setenta, la planificación milimétrica, la atmósfera electrizante y la oscuridad más profunda. Clásica, de arriba abajo, y una maldita, repito, maldita maravilla.
En un extraño chiste autoreferencial, Wan abre la película con un primer plano de muñeco inquietante, para abrir más y más hacia ese scope maravilloso que traslada la mente y el sentido a una época, los setenta, donde se llegaron a los picos del género demoniaco/fantasmal. Queriéndolo o no, acaba siendo una brillante metáfora sobre el salto que ha dado su director en elegancia, planificación y tratamiento maduro del terror, algo que hace 40 (¡40!) años William Friedkin o Richard Donner ya se encargaron de demostrar.
James Wan se ha convertido, por meritos propios, en un director ejemplar. Recoge un guion que no deja de ser inteligente y lo hace aún más; se rodea de actores que son puro carisma y decide no atormentarte los oídos con subidas de volumen estratosféricas. No. Aquí manda la atmósfera, aquí mandan los personajes, aquí mando ese rincón oscuro al que él señala y dice: “¿pero es que no ves lo que se esconde?”. Y tú lo ves, aunque nunca, jamás, haya rodado nada dentro de ese rincón. Eso, amigos, no lo hace cualquiera.
La película funciona, diablos que si funciona, con un milimetrado in crescendo del que vivimos como unos 20 clímax. Lo que la gran mayoría de cintas de terror a multisalas encajarína en su último tercio aquí entran de lleno a la media hora de metraje. Por no hablar de su climax, corazón en mano, sable en la boca y a toda mecha. Es cine, mucho, con mayúsculas, pero también es una película de terror que funciona como un reloj y que es capaz de reconciliar a una grandísima variedad de público sin despeinarse.
Bajado de los cielos o subido de los infiernos, James Wan pone encima de la mesa la que probablemente sea una de las mejores películas sobre casas encantadas de los últimos 10 años (¿o más?) y coloca su nombre en un olimpo poco alcanzable para otros realizadores de género. Se nos va a hacer otras cosas, pero el chaval ha dejado el regalo madre del año. Elegante hijo de perra, has alcanzado el cielo de la planificación; no tardes en volver a casa.
Lo mejor: La elegancia, madurez y exquisitez con la que está dirigida. Una pieza única.
Lo peor: Su (breve) forzada maquinaria familiar.
Crítica de Expediente Warren: The Conjuring
Conseguir que un colaborador de Aullidos esté incomodo y en tensión en una butaca a día de hoy es muy difícil. Nuestros ojos han visto demasiadas cosas y ya poco nos sorprende. Hace tres años James Wan estrenó “Insidious” y creando sustos a plena luz del día se ganó el respeto del que escribe estas líneas. Ahora, llega “Expediente Warren”, donde Wan se consagra como maestro del terror con una historia muy trillada pero que sigue funcionando gracias a la buena labor de este a la hora de crear tensión y como resolverla.
Os ponemos en antecedentes: Los Warren son un matrimonio que se dedicó a investigar sucesos paranormales en la época de los setenta y cuyo caso más importante (o más difundido) fue el de la casa de Amityville, del que también se han hecho varias películas. En “Expediente Warren” se nos cuenta el caso más terrorífico al que se enfrentaron. La familia Perron vivió todos los fenómenos paranormales posibles, incluyendo la posesión demoníaca, en la nueva casa que adquirieron en Rhode Island. Cuando vieron que la cosa no era normal llamaron a Los Warren en busca de ayuda. A pesar de ser un argumento trillado que sigue los cánones del terror clásico es mejor saber lo justo e incluso no ver el trailer, ya que este revela demasiados puntos de tensión y sustos. La historia juega mucho con dejar cierta información en el aire para crear mucha más tensión y les funciona.
Como apuntaba en la introducción, el verdadero reclamo de la cinta es su director, James Wan, padre de la saga “Saw”, y a quien hemos visto crecer con cada proyecto. Su manera de preparar la escena para aterrorizar es maravillosa: muchas secuencias acaban en susto otras en amago, y quizá sean están las más terroríficas pues denotan una dirección que sabe acechar y sorprender gratadamente. Plano abiertos, con aire a un lado para prepar un susto (o no), planos secuencias con elementos que aparecen y desaparecen, que se mueven o se quedan fijos, son las armas que Wan usa para atrapar al espectador y retorcerlo en la butaca. Una mecedora, una muñeca, y una niña son los elementos que componen una de las escenas más aterradoras de la cinta, que no la única, pues “Expediente Warren” esta plagada de grandes momentos.
Otro factor que nos sumerge de lleno en la historia de los Warren y los Perron es la ambientación. Decoración, maquillaje, y una excelente selección de temas musicales de los setenta consiguen meternos de lleno en una época de inocencia, que aquí, salvo por el plano secuencia de la presentación de la familia Perron llegando a su nuevo hogar, poca ingenuidad encontraremos. Quizá el único fallo que encontramos en la cinta es que al estar rodado con cámaras digitales ciertos momentos resulten un poco artificiales, pero son planos muy puntuales y quizá no apreciables por todo el publico.
Dentro del elenco de actores hay que destacar las interpretaciones femeninas. “Expediente Warren” nos devuelve a la mejor Lili Taylor, la de las cintas independientes como “Cosas que nunca te dije” y no la de castañas como “La guarida”. Por su parte Vera Farmiga (Up in the air) demuestra que puede con todo tipo de papeles, aquí dejando entrever más cosas sobre su personajes que las que aporta el guión.
En resumen, “Expediente Warren” consagra a un director como maestro del género y deja muy buen sabor de boca para el inminente estreno del segundo capitulo de “Insidious”. Desgraciadamente el director va a estar alejado una temporada del cine de terror ya que tiene pendiente de rodar "Fast & Furious 7" y un título de ciencia ficción tras esta.
Eso sí, después de ver la película servidor les recomienda pasarse por la web de estos investigadores de lo paranormal, www.warrens.net o visionar algunos de los videos que Andrea Perron, una de las hijas de la familia protagonista de “Expediente Warren”, ha publicado en Youtube. Si se pensaban ir relajados a la cama, es muy posible que viendo estos complementos a la excelente propuesta de James Wan, no puedan conciliar el sueño en una temporada.
Lo mejor: La labor de James Wan tras la cámara. Poder investigar en la red sobre el asunto y verificar muchos de los hechos que la cinta relata.
Lo peor: Que esta rodada en digital y algunos momentos nos sacan de la estupenda recreación que Wan hace de los años setenta.