CRÍTICA DE GUARDIANES DE LA GALAXIA

Por Ignacio Estrada
 
La expansión del universo Marvel a la gran pantalla continúa con “Guardianes de la galaxia”, un cruce maravilloso entre “Los vengadores” y “Star Wars” con un toque gamberro que va hacer la delicias de los fans (y los que no lo son) de estos héroes, algo menos conocidos que Iron Man, El Capi, Thor o Hulk. James Gunn (Super) es el responsable de una de las cintas más entretenidas de la temporada.

“Guardines de la galaxia” se basa libremente en los comics que surgieron de este grupo de héroes en 2008, no en los de 1969 (os recordamos que Marvel está creando su propio universo cinematográfico tomando referencias pero sin ser puramente fieles a los textos originales). Gunn ha decido contar la génesis de estos delincuentes convertidos en héroes dejando lagunas argumentales para aprovechar en dichas secuelas. El motor de la cinta es Peter Quill AKA Star-Lord, un terrestre abducido que actualmente se gana la vida como saqueador. Quill es un cruce entre Han Solo y la génesis de Luke Skywalker, quizá la referencias más obvia de toda la cinta a “Star Wars”. Por motivos que no revelaremos, Quill acabará en una presión junto con la letal Gamora, el incontrolable Rocket Raccoon, el parco en palabras Groot, y el impulsivo Drax el Destructor. Allí deciden formar una alianza para escapar y vivir una aventura que les convertirá en los guardianes de la galaxia. No desvelaremos más de un argumento que tiene mucho de western, de las típicas cintas de aventuras de toda la vida, y por supuesto, de la saga galáctica antes mencionada.

James Gunn es un tipo que se curtió en la industria Troma (los padres de “El vengador toxico”, y otras criaturas). Su anterior película, “Super”, era un “Kick-ass” de bajo presupuesto muy divertida, donde Gunn apuntaba muy buenas maneras con una dirección barata pero muy macarra. Con “Guardianes de la galaxia” ha conseguido dar en la diana: macarrismo visual, muy loable, pero con dinero. Para el recuerdo nos quedaran set pieces como la presentación de Star-Lord con sus inseparables walkman, la fuga de la cárcel, la batalla aérea, y la confrontación final en tierra firme y a plena luz del día, algo que ya vimos en “Los Vengadores” y no esperábamos que ocurriera en una cinta más relegada al espacio exterior.

Gracias al walkman de Star-Lord podemos degustar de una selección de canciones pop/rock de lo setenta perfectamente escogidas y muy a tono con las escenas a las que acompañan. Emblemática la apertura de la cinta con “I´m Not in Love” de 10Cc, o el momento “Cherry Bomb” de The Runaways. La partitura original corre a cargo de Tyler Bates (300), quien sorprende con unos temas menos ruidosos de lo que tiene acostumbrados y más cercanos a las partituras clásicas del cine de aventuras.

Como viene siendo habitual en la factoría de ideas, el casting es impecable. Después de ver a Chris Pratt (Her) como Star-Lord, es imposible imaginarnos a los otros candidatos (Joseph Gordon-Levitt, Aaron Paul, James Marsden…). Mención especial para Lee Pace (El Hobbit) quien solo esta irreconocible baja toneladas de maquillaje. Pero quizá quien más aplausos se lleve sea Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas) poniendo la voz a Rocket Raccoon, una gansada tras otra es con lo que nos deleita.

En resumen, “Guardianes de la galaxia” es el blockbuster de manual que necesitábamos para este temporada. Consigue que pasemos un rato muy divertido con una historia como las de antes, donde se premiaba la historia a los efectos especiales, aunque aquí estos son todos un lujo, y sino atentos a Rocket Raccoon y Groot. Imprescindible.

Lo mejor: Arranca aplausos en muchas ocasiones, algo insólito en el cine actual.

Lo peor: Que James Gunn ya ha comentado que la secuencia post créditos es un simple chiste y no hay intención de nada más (aunque, personalmente, no me lo creo).
 
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