CINE · AULLIDOS
Crítica de Cuatro Fantásticos (2015)
Fantastic Four
Crítica de Cuatro Fantásticos
La última versión de los 4 Fantásticos ha entrado a formar parte de la historia del cine ya antes de su estreno, y no precisamente por la puerta grande, ya que diversos malos augurios la han condenado mucho antes de que nadie pudiera verla. Podríamos estar ante uno de los casos de “aborto cinematográfico” más salvajes desde Waterworld (1994), que creó por sí sola el género de películas condenadas a muerte antes de estrenarse.
La verdad es que los motivos por los que tantos fans protestaban no son tan terribles en la película. Empezando por el cambio de raza de Johnny Storm/Antorcha Humana, que, en fin, desde el Harvey Dent de Batman (1989) hasta el Perry White de Lawrence Fishburne de Man Of Steel (2013), pasando por el Kingpin de Michael Clarke Duncan de Darevedil (2003), llama la atención que se haya montado tanto revuelo en este caso, que no es para nada el más molesto, ya que la decisión de elegir a Michael B. Jordan parece obedecer más al criterio de casting de los creadores del filme que al clásico motivo de integración racial.
Los cambios en la mitología no son ni de lejos devastadores, y se parece bastante a la versión Ultimate que Marvel Comics publicó allá por 2004, si bien, en la película se hace un esfuerzo bastante grande por generar un prólogo con bastante profundidad, donde construye una muy buena base, tanto en personajes, como en algunos de sus conflictos, y todo lo hace con una gran creatividad y mucha frescura, con lo que la primera mitad de la película es un primer acto muy bien elaborado, y construido sobre una base muy sólida.
Y eso es precisamente lo peor de la película, las cosas que consigue tan bien, y además eligiendo el “camino difícil”, ya que incluso consigue sustentar las diferencias de raza entre los hermanos Storm, de forma, en mi opinión, bastante interesante. La labor de los actores merece una mención, ya que saben mantener una buena química, tanto los hermanos, como el ambiente de amistad laboral que se genera en la secuencia de preparación de la misión. Podríamos decir, que a excepción del personaje de Jamie Bell (Ben Grimm/La Cosa), que se queda algo descolgado de esa parte de la película, para aparecer de forma algo brusca a mitad de la misma, el resto de los personajes fluyen muy bien, y sus dinámicas contribuyen a la construcción de ese buen clima para una aventura.
Aquí es donde la cosa (La peli, no el personaje) empieza a decaer. La película adolece de un tercer acto donde se pierde todo lo que se había cocinado con mimo durante la primera hora. Después de un primer acto muy interesante, creativamente libre, pero estimulante, con mucho criterio, y repleto de grandes momentos y muy buenos ingredientes, la aventura súper heroica principal surge de forma brusca, plana, simplista y vacía, haciendo que todo el conjunto se derrumbe y llevándose así consigo todos los logros que había construido durante el resto del metraje.
El planteamiento estaba muy bien construido, pero una película no es una casa, es más como un tren, una vez construido, tiene que funcionar en movimiento, tiene que ponerse en marcha y desarrollar un camino, y aquí es, precisamente, donde Los 4 Fantásticos de Josh Trank se cae con todo el equipo.
Así, consigue contaminar los buenos momentos y que las virtudes de la película se recuerden de forma frustrante. Peor que una peli mala, Cuatro Fantásticos es una película imperfecta que podría haber sido brillante. Quizá, en el futuro, sin tanta contaminación informativa en torno a ella, sin tanto hype negativo, con una futura versión más completa en nuestra memoria, y vista por la tele, puede ser rescatada como una rareza interesante, pero de momento, la ultima encarnación de los 4 F es un coitus interrúptus tal, que ni siquiera se aprecia lo buenos que fueron los preámbulos.
Lo mejor: El ya mencionado tratamiento de los personajes, que no su desarrollo, y el aspecto de La Cosa, una notable mejora respecto a su homónimo de 2005.
Lo peor: El desenlace, ese momento en que todo lo que se ha planteado tiene que brillar, y simplemente se le da carpetazo de forma apresurada; El diseño de Dr. Doom, aunque lógico, y respetuoso con la versión Ultimate, no tiene encanto de ninguna clase.