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CINE · AULLIDOS

Crítica de El Destino de Júpiter (2015)

Jupiter Ascending

Crítica de El Destino de Júpiter

Desgraciadamente nuestros peores temores se han hecho realidad. La nueva cinta de los hermanos Wachowski, que ahora se hacen llamar “The Wachowskis”, es un desastre donde no se salva nada ni nadie, bueno, tal vez Sean Bean (Lord Stark en “Juego de Tronos”.

Júpiter es la hija de una rusa y un astrólogo. Éste es asesinado antes de que ella nazca y la pequeña crece y se gana la vida como limpiadora mientras vive con toda su familia (primos, tíos, abuela, más primos, más tíos…) en una modesta casa, donde comparte habitación con su madre y su abuela (si esto ya les suena ridículo, esperen a conocer el resto). Un buen día, un extraterrestre muy guapo rescata a Júpiter de ser secuestrada por otros extraterrestres (sic) ya que ella es la reencarnación de la madre de tres hijos que se están disputando los planetas de la galaxia que contienen líquido rejuvenecedor.

Entender este galimatías conlleva su tiempo, y es que la cinta arranca con el asesinato del padre a manos de unos ladrones que parece que va a tener relevancia en la trama, pero no. Posteriormente empiezan a introducir personajes sin ningún motivo y a jugar con sus nombres y apellidos (como si esto fuera “El señor de los anillos”) mientras nos describen de qué planeta son y a qué facción pertenecen. A los treinta minutos pueden pasar dos cosas: que la cabeza del espectador esté echando humo o que ya haya desconectado por completo de la cinta. Además, la trama romántica de la historia (que se supone que es principal) resulta irrisoria y más propia de un producto adolescente como ‘Crepúsculo’.

Con 150 millones de presupuesto “The Wachowskis” (estos señores no tienen abuela) firman su cinta más aburrida hasta la fecha. Presumen de todos “los cacharritos” que han utilizado para crear secuencias supuestamente antológicas en pantalla pero ninguna llama especialmente la atención en pantalla. Quizás pusieron el listón tan alto con “Matrix” o “Speed Racer”, que ya no sorprenden. Los directores intentan crear tensión en muchas escenas de acción con la excelente partitura de Michael Giacchino (‘Super 8’) pero se quedan a medio camino.

Dentro del reparto encontramos a Channing Tatum (‘Asalto al poder’) y Mila Kunis (Ted), que hacen lo que pueden, pero no resultan creíbles en ningún momento. El primero con unas orejas de elfo y unas botas voladoras, parece un chiste. Y la segunda nadie se la cree como señora de la limpieza. Peor lo lleva el casi ganador del Oscar de este año Eddie Redmayne (La teoría de todo). En su afán de componer un villano antológico, después de su presentación y su incomprensible desaparición durante casi toda la parte central del metraje, al final su actuación se queda en una mera similitud con Ned de South Park (aquel personaje que usaba un micrófono en la garganta para hablar) debido a la particularidad de poner la voz ronca. Incomprensible.

En resumen, “El destino de Júpiter” era lo que sospechábamos: el último clavo de la tapa de ataúd de la carrera de “The Wachowskis” y es que con ella parecen haber gastado su último cartucho de credibilidad dentro de la industria. El no saber muy bien si querían hacer una cinta de aventuras, una space opera, o el inicio de una saga tampoco les ha ayudado, y es que cuando una película de estas características se retrasa tanto… suele ser por un motivo, y generalmente uno malo.

Lo mejor: La música de Michael Giacchino.

Lo peor: Que películas de ciencia ficción infinitamente superiores y mucho más modestas como ‘Coherence’ les cueste mucho más llegar a las salas comerciales.