CINE · AULLIDOS
Crítica de Housebound (2014)
Housebound
Crítica de Housebound
Una casa antigua, ruidos inexplicables, cosas que se mueven, un pasado que mejor no recordar, un vecino que no es agua clara,... son elementos que configuran las películas de casas encantadas. Housebound es todo eso y algo más, pero también todo reducido a la mitad, y he de reconocer que no me ha gustado.
Su argumento cuenta como Kylie -una excelente Morgana O"Reilly- es arrestada por la policía mientras intentaba robar en un cajero. La sentencia dicta que deberá permanecer en arresto domiciliario durante 8 meses, junto con sus padres. Mientras está en la casa, Kylie empezará a notar cosas inexplicables y lógicamente a asustarse, y aún se asusta más cuando su madre le confirma que sus temores son ciertos: hay “algo” en la casa, le dice. Por en medio, el policía que controla que no escape de la casa resulta ser una amante de la parapsicología y también se implicará para descubrir la verdad.
Y es que, es jodido ver Housebound después de ver la sorpresa del presente Sitges como es Babadook, películas que parten de una idea similar pero con un enfoque muy distinto. Mientras que la primera pretende jugar con los tópicos y dejarse influenciar por la comedia, Babadook es una película del hombre del saco mucho más tradicional y mucho mejor dirigida. Housebound, es una comedia, por delante del género de terror, simple hasta decir basta, previsible, aburrida, una películilla de fantasmas donde no aparecen fantasmas, y que se deja seducir por otros géneros como es la intriga más cutre de las telemovies de Antena 3 y del humor tonto de las Scary Movie. Quizás, Housebound funcionaría mucho mejor si apostara aún más por la comedia, y pusiera su punto de mira en la sátira al género de terror. Es como si se quedara en una tierra de nadie.
Para qué engañarnos, Housebound es una película muy a lo Insidious, con fantasmas porculeros que se ocultan dentro de los armarios durante el día, que corren por la casa mientras estás dormido, y que se dedican a encender y a apagar las luces mientras estás al váter con el muñeco de barro. Así es, pero lamentablemente esos clichés de las películas de casas encantadas en ningún momento llegan a incomodar como sí lo hace Insidious o la reciente Babadook, y encima Housebound no se entera que no le funciona la fórmula y queda anclada en la misma rutina de sustos previsibles durante demasiado tiempo, sin avanzar a ningún lugar, y afectando así a su ritmo. Y es que, después de esperar casi 70 minutos eternos, la película parece que despierta y se decide a abandonar todos esos ruidos y empieza a coger fuerza, hasta llegar a un final donde se muestra un ¿fantasma? y que, todo sea dicho, éste parece una caricatura mal hecha de Almodóvar! Su aparición es imposible que no arranque cosquillas al espectador con esa cosa tan “horrible”. Luego, además, la trama se aventura con un giro inesperado metido en calzador y que nadie se lo cree, pero joder, son los mejores momentos de la película: estallan las escenas gore, guiños a El sótano del miedo de Wes Craven, y una sátira al género muy conseguida. No diré el nombre artístico de “el malo/fantasma” (para despistaros) pero ufff, él solo ya es motivo para aguantar la película hasta el final, os lo aseguro.
En resumen, una peliculilla de casas encantadas que personalmente ha sido una decepción. Creo que su principal problema es no decantarse ni por la comedia ni por el terror, quedándose a medias, y dejando en evidencia que el guión tiene pocas balas en el cargador. Tampoco su director Gerard Johnstone está demasiado inspirado y demuestra en numerosas escenas que no tiene un dominio claro de los clichés del género para utilizarlos en beneficio de la creación de suspense y sustos, que al fin y al cabo es la clave para que funcionen estas películas igual como lo consiguió en otro género -por poner un ejemplo- The Cottage. En Housebound el espectador verá los sustos de siempre, la típica casa americana de dos plantas y con un desván, con su correspondiente pasado oscuro, y en sí, la típica película del montón merecedora de ser olvidada en poco tiempo. Solo rescato el tramo final, que convierte la película en algo más divertida, gamberra y satírica.