CRÍTICA DE EL CAZADOR Y LA REINA DEL HIELO

Por Francis Díaz Fontán
 
Ya está en cines la continuación de "Blancanieves y el Cazador", que, en esta ocasión, se limita a contar las aventuras de éste último, dejando a Kristen Stewart y su Blancanieves en el puesto de jefe invisible, al más puro estilo de “Los Ángeles De Charlie”.

Esta nueva aventura, que es en cierto modo una secuela, incluye un prólogo anterior a la trama de "Blancanieves y el Cazador", lo que nos permite volver a saborear el malvado personaje de Charlize Theron en la primera peli, e introducirnos al villano de esta nueva aventura (Emily Blunt, que interpretará a la reina del hielo).

La peli es un producto correcto, si bien algo denso en algunos momentos, e intenta, como el capítulo anterior, usar un universo clásico, para llevar la contraria a la pre-concepción, intentando huir del tópico… y cayendo, sin pretenderlo, en el cliché.

Así, cada vez que la trama se distancia de lo que el género “Fairy Tale” contaría, el elemento sustituto rara vez gana en originalidad, es simplemente otro tópico narrativo, que hemos visto en el mundo de la fantasía una y otra vez, y sus similitudes con el Señor De Los Anillos -una historia que gira en torno a un objeto dorado y redondo que porta un inmenso mal, y un heterogéneo grupo de heroes, entre los que se encuentran un rudo aventurero montañés y un pequeño grupo de seres de baja estatura, en un mundo plagado de criaturas fantásticas- podrían reforzar esa sensación de “Huyeron de un tópico, pero al no tener nada que contar, bebieron de otro”, pero lo cierto es que esta peli no es la primera en valerse de los clásicos de su género para contar su historia, ni será la última.

Las principales diferencias con su predecesora, además de adentrarse en terreno no narrado (no se basa específicamente en ningún cuento), son, entre otras, reducir a la protagonista de la peli anterior a un mero nombre en ésta, y aprovechar para recordarnos aquel éxito helado de Disney de 2013 (Frozen), introducir más elementos mitológicos al mundo de Blancanieves -así que no os extrañéis al ver más hadas, duendes, y más seres imposibles en general de los que habéis visto antes en la saga- a la par que nos ofrece situaciones algo más frívolas y humorísticas, y menos intensas y depresivas que en la peli anterior.

En este aspecto destaca un cazador (Chris Hemsworth) mucho más campechano y socarrón (casi al estilo de Chris Pratt en Jurassic World o Guardianes de la Galaxia) que ese guerrero sin esperanza que conocimos en el capítulo primero, con lo que la experiencia final acaba siendo más ligera y agradable que aquel regusto a depresión.

En definitiva, una peli correcta, sin más hueco en la historia del cine que la de hacernos sumergirnos en la fantasía, y hacernos pasar un buen rato, y mucho más disfrutable para el espectador menos iniciado, ya que al cinéfilo experimentado le resultará tópica y repetitiva.

Lo mejor: El elemento visual y el diseño de producción, rebosante de belleza, en especial
en las criaturas del bosque, y la simpatía de algunos personajes, todo un soplo de aire
fresco.

Lo peor: La sensación de lentitud en el desarrollo de la trama, los tópicos, y ese sabor de
boca a “esto ya lo he visto”.
 
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