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CINE · AULLIDOS

Crítica de Cub (2014)

Cub

Crítica de Cub

Me cuesta hablar de Cub sin mencionar el slasher o incluso acusarla de recoger lo peor de ese subgénero y no explotar lo bueno que tiene. Porque todavía no entiendo como centrar todo el poderío visual de una máscara, una figura o un símbolo en un personaje que no es el germen de todo mal, o por qué montar una mitología que no acaba de cuajar (¿industrial vs naturalismo?) sin tampoco explicar demasiado de ella.

Es, a nivel estructural en su propio guión, una película torpe que tropieza bastante con sus zapatos, salvadas por una labor de dirección que está a muchos niveles por encima del libreto que interpreta. Mira tú que el cocktail “es Viernes 13 pero con boy-scouts” es suficiente para tirarte el dvd a la cabeza y no dudes en recogerlo y darle al play. Porque potencial hay, el germen existe en el primer acto que no acaba nunca. Carga tanto la atmósfera para crear expectación que corre el riesgo de cargarte la paciencia del que está al otro lado, transformar esa expectación en desesperación por esperar al final.

Y así pasa. La falta de interés la arrastra a empezar, de verdad, a la hora de película. No entiendo ese movimiento. ¿Por qué debo esperar tanto? ¿Por qué llego ahí de manera natural, pero sin ningún tipo de emoción? ¿Es esa explosión final de violencia lo que he estado esperando? Porque hay subgéneros y subgéneros, y machacarme con personajes de “no vayas a ese lugar” y con una muerte esporádica me hace esperar un body-count en condiciones. El resultado es, en general, el mismo; se queda corto.

Es excitante ver género tan bien dirigido como está Cub, siempre que tenga algo más a lo que agarrarme. La foto es de notable y la dirección acompaña, ajustada para crear atmósfera sin perder de vista la calidad visual del conjunto. Pero. Ay pero. Necesito como agua de mayo, si no hay trasfondo, si no hay algo cerebral, necesito entretenerme. La estructura es rara, es difusa y una muestra de como un guión trabajado levanta un mal estilo visual, pero muy difícil hacer el camino inverso.

Puede que su cruce entre géneros de los que pica uno y otro guste a su público, pero Cub no es para nada la película que necesita ser para cautivarte. Al igual que pasaba con las peores muestras del terror galo, su falta de empatía y pegamento del conjunto le pasa factura a un director con talento visual, un equipo que se esfuerza en montar un simbolismo y, sobretodo, un personaje que podría quedarse en el colectivo visual si tuviera la fuerza suficiente todo lo que hay detrás. Jason estaría muy, muy decepcionado.

Lo mejor: Su identidad visual, cuidada al mimo, y el diseño de su “semi-villano”.

Lo peor: No puede ser que espere una hora en arrancar y hasta entonces picotee tantos primeros actos de subgénero.