CRÍTICA DE DEADPOOL

Por Ignacio Estrada
 
Por fin Ryan Reynolds (“Eternal”) ha encontrado su sitio. Por fin una película de superhéroes tiene violencia explicita. Por fin alguien se ha atrevido hacer algo irreverente con un personaje de Marvel. Por fin se revindica el talento del grupo musical Wham! en una película. Por fin “Deadpool” se ha hecho real y se ha convertido en una de las mejores adaptaciones de un cómic a la gran pantalla. “Deadpool” es lo que prometía y mucho más. Pero ojo, cuidado, no es apta para los más peques de la casa. A pesar de que el diseño del personaje sea muy atrayente, todo esta enfocado a un publico adulto muy abierto de miras.

Olvidaros de la aparición de este personaje en “X-Men orígenes: Lobezno”, ahora la cosa empieza de cero, y renegando de aquello. Wade Wilson es un mercenario al que le diagnostican un cáncer y decide presentarse a un programa militar para que se lo curen, pero estos terminan convirtiéndole en un monstruo desfigurado con ciertas habilidades como la regeneración. El argumento incluye una trama romántica, muy gamberra, para justificar su estreno en USA en las vísperas de San Valentín. No necesitáis saber más del argumento para disfrutar plenamente de “Deadpool”. Apuntaremos que es bastante fiel al personaje, que esta plagada de chistes y referencias a la cultura popular, y por supuesto, el protagonista rompe la cuarta pared para dirigirse al publico constantemente (una de las marcas inconfundibles del cómic).

Otro de los acierto de “Deadpool” reside en su director, el novato (pero curtido en el mundo de los efectos especiales) Tim Miller. Para ponerles en situación, este tipo diseñó los increíbles títulos de créditos de “Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres” de David Fincher. Miller deja muy claro desde el primer segundo en que tipo de película nos acabamos de meter. Un increíble plano secuencia a cámara lenta donde el festival de humor comienza tras el crédito de “20th century fox presenta”. Desde ahí, el novel director no deja de sorprendernos. Secuencias burras y macarras como la de la autopista, sesgada por un montaje admirable para una película de este tipo, secuencias cómicas al más puro estilo “aterriza como puedas”, y por supuesto, homenajes. Hay premio para aquel que descubra el guiño a ese clásico llamado “Todo en un día”. Un director que cierra su película con el emblemático “Careless Whisper” de Wham! se merece un respeto. Sin duda una gran revelación a seguir de cerca en sus próximas películas (ojalá se encargue de la anunciada secuela).

Reynolds siempre ha sido un tipo versátil para la comedia. Ha estado dando tumbos mucho tiempo, y ha mancillado varios personajes del cómic como “Linterna Verde” (del que se ríen es esta película) o Hannibal King en “Blade:Trinity”, pero ahora ha encontrado su sitio. Se nota muchísimo que el actor está en su salsa. Es verdad que gran parte del metraje se lo pasa con el disfraz, pero sus momentos a cara descubierta (ese momento con el pizzero) son geniales. El villano es un malo estándar pero cumple. Estamos ante una película de palomitas no ante una cinta que se postule a premios Oscar, y Ed Skrein (“Transporter Legacy”) funciona. Gina Carano (“Fast & Furious 6”) y Morena Baccarin (“Espías”) ponen las notas femeninas y aportan cuerpazos y caras bonitas al argumento. La nota más cómica la pone T.J. Miller (“Silicon Valley”), el remate final de muchos chistes de Reynolds.

En resumen, si estas fueran pocas razones para ver “Deadpool”, ahí va otras: ¡¡¡No llega a durar ni dos horas!!!, aparecen un par de “X-men” (para reírse de ellos y abrir frente a un posible cruces de franquicias), y los créditos finales son otra maravilla. Lo dicho, lo van a pasar pirata, pero a los niños déjelos en casa.

Lo mejor: Todo

Lo peor: La espera hasta la secuela (atentos a las escenas post créditos) se nos va hacer eterna.
 
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