CINE · AULLIDOS
Crítica de Next (2007)
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Crítica de Next
Lo primero que querría hacer con esta crítica es disculparme. Es probable que muchos de vosotros, engañados como yo lo estuve, pensaron que esta película podría estar bien por el hecho de basarse en una obra de Philip K. Dick. Encima, guionizado por el tipo que nos trajo Desafío Total y uno de los borradores iniciales de Minority Report, es decir, alguien que comprende los engranajes de Dick.
Error. Y de los gordos. Estamos ante el primer pufo basado en la vasta obra del conocido escritor paranoico, y para colmo es de los que marcan época.
La película tiene una buena idea (el protagonista ve dos minutos en el futuro), aunque manipulada vilmente al servicio de su tramposa narración (así, a conveniencia, esos dos minutos acaban siendo horas). Esos dos minutos de clarividencia están muy bien plasmados en la situación del casino, con el bueno de Chris Johnson (Nicolas Cage) escapando de los matones del lugar por detener un atraco. Y de nuevo, en la base de los terroristas, cuando se ve como despliega su poder para averiguar el mejor camino y evitar ciertas trampas. Pero aquí se acabó lo bueno.
El resto del guión es un cúmulo de situaciones inverosímiles y, lo que es peor, absurdas por no decir algo peor. La misma situación del casino es de espanto, ya que la reacción del jefe de seguridad es esperpéntica, y peor aún la de Chris, que se dedica a huir para que le persigan a posta, pues es la única manera que tiene de sentirse vivo. El resto del guión no le va a la zaga, y tenemos unos terroristas de acento francés intentando introducir una bomba atómica en Los Ángeles. Eso sí, no te preguntes por qué lo hacen, porque no hay ningún motivo… sólo mírales. Van siempre con el ceño fruncido, tienen armas y quieren matar al prota (alguien añadiría que, además, hablan francés)... son malos ¿no lo ves?, ¿para qué darles un motivo?
Respecto al reparto, pues otra decepción. El estilista de Cage debe estar ahora con una pancarta en la autopista, pidiendo que le lleven a su casa, porque su peinado es ridículo y clama al cielo; en breve, llevará el pelo como el señor Oneto, con cortinilla de pelo para tapar la calva. Su actuación es peor. Pone cara de serio, luego cara de desquiciado, y la cara de concentración, y eso es todo; mirada Mágnum, mirada Ferrari, mirada LeTigre. No sé si me pilláis. Jessica Biel hace lo que puede con la chica más tonta aparecida en una película desde… bueno, en eso es única. Pasa de la extrañeza al amor en un santiamén (y no amor de palo, ojo, si no del de toda la vida), y de creer que su nuevo novio es un tipo peligroso a confiar en él en menos tiempo, ¡eso es procesar las cosas rápido! Con Julianne Moore otra de cal: su papel de agente del FBI y gritona sin escrúpulos hace recordar con nostalgia que vale algo más que para ir de dura y dar gritos (lo digo por sus últimos papeles); nadie parece recordar que es una buena actriz de comedia...
Y para el final, !qué apropiado!, una breve nota sobre el final de la cinta: es un espanto. Supuestamente debe hacernos exclamar, alabar la genialidad de director y guionista, pero lo que provoca es una inmensa sensación de timo. Es el equivalente fílmico de "¿está dentro?", que provoca que eches de menos el dinero de la entrada y tengas la sensación de haber visto algo incompleto.
Lo bueno: La idea. Un par de escenas. Y el pelo de Nicolas Cage (pero por las razones equivocadas).
Lo peor: El resto. Moore dando gritos, Biel con la cabeza en otra parte y Nicolas Cage, en su misma mismisidad, incluido su horrible pelo grasiento. Es la primera película basada en Philip K. Dick mala, y con ganas. Esperemos que no siente precedente.