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CINE · AULLIDOS

Crítica de Pandorum (2009)

Pandorum

Crítica de Pandorum

A Pandorum le han sobrado meses para convertirse en una de las películas más esperadas por los aficionados al SciFi-Horror. Pese a su discreta irrupción en los medios, con una breve sinopsis que despertaba más recelo que entusiasmo, el bombardeo progresivo y selectivo de imágenes promocionales, incluso posters 3D lenticulares por internet, la han puesto en su lugar creando gran expectación. Y ya sabemos todos como es este arma de doble filo.

La película de Christian Alvart es un buen ejemplar de terror espacial, está bien rodada y su generosa factura técnica hace que entre por los ojos, indiferente a que guste o no la historia. Se deja ver, en pocas palabras, y eso que en numerosas ocasiones dicha visión se complica por culpa de una cámara con parkinson en secuencias de acción, una moda tediosa heredada del cine de esta década.

Christian Alvart entraba en el proyecto con cierta experiencia en el género. Había hecho anteriormente la bien acogida “Anticuerpos” (2005), y la más comercial, reciente e insulsa “Expediente 39”, de este mismo año, refrito de “Silent Hill” y tantísimas pelis de niños cabrones.

Con Pandorum encaraba una perspectiva muy diferente, pero no iba en absoluto desprevenido. Antes de aceptar el guión, él mismo tenía otro en su cartera titulado “No Where”, que proponía una historia sobre cuatro astronautas perdidos más allá de los límites conocidos del espacio; este proyecto personal encajaba como un guante con la Pandorum que “Impact Pictures” le proponía, y aceptó encantado, fusionando ambas historias en el producto final.

La historia involucra a un grupo de astronautas que despiertan en sus cápsulas de hiper-sueño, con serias lagunas mentales. La nave espacial parece sumida en una oscuridad inescrutable, devorada por el óxido y la despreocupación de a saber cuanto tiempo. Bower, el Teniente Payton y resto de tripulantes comienzan a sospechar que las lagunas mentales podrían tener relación con Pandorum, un fenómeno que se refiere al Síndrome Orbital Disfuncional, causante de delirios, alucionaciones y paranoias. Para su desgracia, tendrán que enfrentarse además a otros problemas a bordo de la nave. No están solos.

El póster de la película buscaba venderla con el tag de “De los creadores de Resident Evil”, gracias a Dios toda similitud o paralelismo con dicha saga se queda en mera mercadotecnia promocional. Y sin embargo es en parte sincera, ya que sí tiene mucho en común con el clásico moderno del creador de “Resident Evil”, Paul Anderson, la excelente “Horizonte Final”. Ya desde los créditos iniciales deja ver esta influencia, presentándonos a los tripulantes metidos en siniestras cápsulas de criogénesis, cuyas mentes son asaltadas por flashbacks del pasado en forma de cortos flashes, para despertar finalmente en una nave de arquitectura tecnogótica y recargado barroquismo, como la Even Horizont (y ya puestos, la USG Ishimura del moderno Dead Space).

Sin embargo, y pese a todo el potencial que despunta este terror psicológico, Pandorum no se conforma y arriesga presentando otra línea argumental, con horrores más físicos y palpables.

Puede que aquí se note más esa mezcla de guiones que comentaba párrafos atrás, ya que la mezcla de ambas tramas no cuaja tan bien como debería, parecen distantes en todo momento, y es algo que decepciona en cierto modo, por la sensación que da al final de querer abarcar mucho y apretar poco. De hecho retorcer tanto el guión hace que salgan agujeros argumentales en varias ocasiones, apelando al desconcierto del público y el caos visual con que narran la historia, para no dejar tiempo a reflexiones.

La inclusión de esta segunda rama de horror también hace que la película caiga en algunos estereotipos que no benefician a su propuesta inicial, más experimental que comercial. Y es que a partir del primer acto Pandorum se parece más y más a un “The Descent” en el espacio.

Por fortuna todo este caos, consciente e incons