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CINE · AULLIDOS

Crítica de La Leyenda de Vandorf (1964)

The Gorgon

Crítica de La Leyenda de Vandorf

Esta producción de la emblemática Hammer cuenta en su reparto con dos de las más míticas figuras de la compañía (Peter Cushing y Christopher Lee), así como uno de sus buques insignia en la dirección (Terence Fisher). Con un plantel como este, acompañado de un guión firmado por John Gilling que se apoya en la mitología clásica, es imposible no disfrutar de una película de terror gótico como la que nos ocupa.

Terence Fisher ya había realizado unas cuantas obras maestras del género antes de dirigir ‘La Leyenda De Vandorf’, y eso queda patente en un ritmo pausado que juega en beneficio de la tensión creciente, así como en la envolvente ambientación plagada de brumas y sombras. La muerte de una pareja en extrañas circunstancias (una de las víctimas aparece completamente petrificada) es el detonante de toda la acción.

El guión pronto bascula entre la investigación, los nuevos crímenes y la historia de amor imposible, un cóctel que no por explotado deja de funcionar bien en esta producción en concreto. A todo ello ayuda el hecho de que en esta ocasión la Hammer se alejara de los monstruos clásicos para innovar en su villano, en esta ocasión una gorgona que convierte en piedra a quien se le pone por delante con su sola mirada. Aún así, sigue habiendo una maldición que se pone de manifiesto las noches de luna llena…

No es ‘La Leyenda De Vandorf’ un film de terror al uso, plagado de sustos o de sangre, sino más bien una película oscura de trágico romanticismo (su teatral conclusión parece en sí mismo parte de una tragedia griega). De hecho el guión renuncia al efecto sorpresa en beneficio de una narración más compacta, sin giros de última hora, en el que el triángulo amoroso formado por Peter Cushing (excelente en su papel sobreprotector y celoso), Barbara Shelley (misterioso objeto de deseo) y Richard Pasco (excesivamente soso como pretendiente), se erige protagonista y vertebra la práctica totalidad de una trama a la que muchos podrán achacar de particularmente lenta.