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CINE · AULLIDOS

Crítica de La Huella (2005)

Dark Water

Crítica de La Huella

A buen seguro, el hecho de que "Dark Water" suponga el enésimo remake americano de una obra oriental lastrará su carrera comercial, ya que la gente empieza a estar cansada de tanta readaptación de filmes de relativo éxito. No obstante, que esto no nos engañe, a pesar de ser una película de encargo sin otro pretexto que el de ganar dinero, hay que reconocer que "Dark water" es una buena película, si bien por lo que comentaré más adelante se queda a medio camino de ser una producción redonda.

Y eso que en principio, que el brasileño Walter Salles, realizador de películas como "Estación Central de Brasil" y "Diarios de motocicleta" -sólo recomendables para espectadores a los que les guste el cine denuncia y para los que estén ávidos de exaltaciones baratas del comunismo, de esas que gustan a los hipócritas que, por desgracia, copan el cine español-, fuera elegido director de la misma daba un poco de miedo. Pero, como Ian Softley en la recomendable "La llave del mal", Salles sabe recrear con acierto una atmósfera opresiva en la que los sucesos extraños se solapan con el terror emocional de una madre -Connelly- a la que las circunstancias le pueden.

La primera hora de la película es un excelente acercamiento a la situación de una mujer divorciada con serios trastornos emocionales que acude con su hija a un lugar inhóspito. Además, la madre vive presa de un pasado doloroso y con la angustia de que el ex marido busca hacerse con la custodia de la hija. La genial fotografía de Alfonso Beato muestra esta situación de soledad con la lluvia, el decrépito edificio y los alrededores de bloques de casas impersonales y grises.

Hasta aquí, perfecto. Una buena puesta en escena con regusto a cine clásico para adentrarnos progresivamente en una pesadilla. El éxito de la primera hora de metraje se debe mucho a la soberbia interpretación de Jennifer Connelly, muy bien acompañada de John C. Reilly, Pete Postlehwaite, Dougray Scott y el siempre genial Tim Roth. Lástima que la segunda parte del metraje se vea mermada bastante porque el guión de Rafael Iglesias no está a la altura. Llega un momento en el que no se saben las causas de lo que ocurre, así como se desconoce hasta qué punto todo se debe al fantasma o a la mente enferma de la madre.

A esto se le añade un final trágico, pero con dosis de moralina, que resta fuerza al relato. En mi opinión, un desenlace más macabro hubiera reanimado la historia y otorgado mayor profundidad al filme. Pese a estos defectos, "Dark water" resulta entretenida, aunque quienes busquen emociones fuertes será mejor que esperen unos días a Neill Marshall y su "The descent", ya que la película de Salles es más bien de terror psicológico, cuasi dramático, y con muy pocos sustos. Con todo, "Dark water" se merecía mejores críticas y repercusión de la que ha tenido.