CINE · AULLIDOS
Crítica de Viernes 13 (2009)
Friday the 13th
Crítica de Viernes 13
No hace ni falta entrar en comparaciones con las otras películas de la saga. Michael Bay suele hacer lo que quiere y lo hace con fines absolutamente comerciales. Y parece ser que funciona, tiene su público, y eso, a estas alturas es ya indiscutible. Pues son ya unos cuantos años de resurrecciones de viejos personajes del cine de terror en Hollywood y siguen amenazando con más. Y muchas, bastante más vergonzosas y ridículas que este Viernes 13. Que hacer otra entrega de Viernes 13, ya sea remake o no, no resulta demasiado difícil cuando a Jason lo hemos visto en mil y una odiseas y decorados. Incluso en el espacio o en el infierno con Freddy Krueger.
La suerte de este Viernes 13 es contar con Marcus Nispel. Este sabe disimular algo del desastroso guión con una buena ambientación, algún que otro toque de dramatismo y un buen ritmo, destacando sobretodo las cacerías de Jason y sus respectivas muertes, no olvidándose y de forma muy hábil, que estas, cada una de ellas, son las que hicieron grande y famoso a este personaje. Pues consigue algunas muertes memorables que harán sonreír a los fans de este género denominado slasher, y encima muchas de ellas (un servidor no lo sabe con exactitud, pero seguro que hay más de un fan que se conoce todas las entregas fotograma por fotograma) homenajes a la saga. Pero nada más, no vayan ustedes a creer. El problema, es que ver a Jason hoy en día, es como leer un comic que te sabes de memoria, o escuchar un chiste viejo y archirepetido. Es un personaje ya demasiado familiar. Y resulta un tanto risible verlo además dentro de un ambiente que atufa demasiado a episodio de “Embrujadas”. Pues ATENCION, que si la saga de Viernes 13 creció y encontró toda una legión de fans que lo tomaran en serio, era sobretodo por una gran conciencia desde un principio por parte de sus creadores, de su condición de autentica serie B. Cosa que no es el caso de este nuevo engendro de Bay. Que a este señor le encanta la primera clase. Y evidentemente el resultado es ridículo. Es como ir a limpiar una granja de cerdos vestido de Armani. Una cosa es incluir escenas de tetas en los todavía coletazos de liberación de los 70 que llegaron hasta bien avanzados los 80, y otra meterlas solo intentando parecerse a una peli de bajo presupuesto de aquella época. Vamos, como esos burdos, superficiales y a menudo banales “homenajes” de Quentin Tarantino. Regresar además a Cristal Lake, no dejaba demasiadas opciones a crear una historia fresca y que no fuera previsible (si no ¿Para que resucitar a Jason?). Y Jason, el que era todo un misterio y solía aparecer como un fantasma en cualquier parte de Cristal Lake y ello lo envolvía de cierto halo sobrenatural, en esta nueva versión, nos lo muestran como un cazador que dispone de toda una serie de mecanismos de cazador furtivo, incluidas una casa, galerías y hasta una compleja trinchera de grandes focos (¿Es que este Jason dispone hasta de fondos?). Ese es sin duda el mayor desastre. Y eso parece incluso firma de Nispel, que no olvidemos que en su visión de Leatherface, a ese feroz monstruo le otorgaba un final bastante humillante.
El que firma esto, no sabría muy bien a quien recomendar este producto. Pues como decía antes, no es que le falte un ritmo entretenido. Y muchos de los fallos de guión o de racord también resultan entretenidos ¿Quizás la podríamos recomendar a los fans del cine cómico?
Crítica de Viernes 13
Posiblemente cientos de fans de “Viernes 13” estén deseándole a Michael Bay un mal indescriptible. La tarea de trasladar a nuestros días un clasicazo del slasher de los 80 como fue la saga de Jason Voorhees no era tarea fácil. No porque la película original en cuestión fuese harto complicada (de hecho, su trama durante diez películas es más simple que el mecanismo de un chupete) sino porque durante esas entregas, ha sabido crear una mitología propia muy atractiva, que por desgracia, fue decayendo a la par de la calidad de sus títulos.
Una nueva versión de “Viernes 13” me planteaba muchas dudas, porque, primero, la obra de Sean Cunningham ya era de por sí un remake inconfeso de “La matanza de Texas” de Hooper y el “Halloween” de Carpenter.
Ahora bien, como fan acérrimo de la película original y de sus infames secuelas, tengo que admitir una cosa: “Viernes 13 2009” es tremendamente divertida. Y es que todos los mecanismos que maneja el hipertrofiado productor de “Armaggedon” encajan estupendamente en el género de terror. Es decir, estética videoclipera, aspecto sucio y una mala leche digna de los mejores momentos del terror ochentero. Si “La matanza de Texas” funcionaba a la perfección como film de terror realista con tintes psicológicos, esta nueva propuesta es SLASHER, así, con mayúsculas. Chicas guapas, chicos que se las ligan, un campamento de verano solitario y alcohol.
Ya lo dijo Randy Meeks en “Scream”, que los mejores ingredientes del terror siempre serán el sexo, la sangre y el “enseguida vuelvo”. Y “Viernes 13 2009” cumple con su cometido en este sentido. Más puntos a su favor es la estupenda dirección de Marcus Nispel, que si bien es 100% impersonal, denota un presupuesto a la altura de las circunstancias, además de sacarse de la manga ideas nuevas que pueden dar pie a una nueva saga…
No es una obra maestra: los personajes son planos y su “profundidad” se limita a las cuchilladas de Jason. Pero a estas alturas, nadie debería sorprenderse: ni Jason Voorhes es Hannibal Lecter ni Marcus Nispel es Shyamalan. Y eso, en un Slasher como “Viernes 13 2009” no es malo. Es mejor.
Lo mejor: Brutal y divertida: Jason ha regresado… ¡y esta en plena forma!
Lo peor: Completamente vacía de contenido…