AULLIDOS.COM

Entra o crea tu cuenta gratis

Entra con Google o con tu correo y elige tu nombre e icono.

o

CINE · AULLIDOS

Crítica de Trance (2013)

Trance

Crítica de Trance

Tras la oscarizada “Slumdog Millionaire” y la impactante “127 horas”, el director inglés Danny Boyle regresa con “Trance”, una historia a su medida con un inicio impactante y multitud de giros que no dan un respiro al espectado. Una banda de mafiosos ejecuta un atraco a una galería de arte donde tienen a un miembro infiltrado. El topo para hacerlo más creíble interpreta su papel y es golpeado por un compañero mafioso. Dicho golpe le produce una perdida de memoria que le hace olvidar donde escondió el botín y los mafiosos le llevan a una hipnotista para tratar de ayudarle a recordar. Este planteamiento sencillo comienza a girar hasta el punto más sorprendente que uno pueda imaginar.

“Trance” es una especie de remake (o reboot) de un telefilm que escribió y dirigió Joe Ahearne en 2001. Ahora Ahearne se ha unido John Hodge, colaborar de Boyle en sus primeras cintas, para firmar el guión de esta nueva versión, que como apuntaba en la introducción, tiene momentos que recuerdan a “Memento” y “Origen”. La historia pasa por muchos estados y eso puede generar opiniones divididas, pero está claro que lo que los guionistas consiguen con el argumento al final de la cinta es digno de mención.

Está claro que el principal reclamo de la cinta es su director, Danny Boyle, quien vuelve a dotar a la cinta de su peculiar estilo. En “Trance” ha jugado mucho con desenfoques y reflejos, para dar pistas (o despistar) al espectador. Tiene sus planos imposibles y sus composiciones simétricas, y por supuesto tiene sus “set pieces”. Destacaremos el atraco, la secuencia sexual, y por supuesto el clímax que empieza mucho antes de lo que el espectador puede imaginar. Sin duda, Boyle es un director que no deja de sorprender con cada película.

La dirección está perfectamente armonizada por la fotografía de Anthony Dod Mantle, colaborar habitual del director desde “28 días después”. Es sorprendente como resalta las luces más chillonas al más puro estilo pop (es decir, rosas, amarillos, azules, todos ellos fosforitos) que pueden evocarnos a un momento histórico atemporal ("Trance” puede estar ocurriendo ahora, antes, o en un futuro cercano). También ayuda a dotar a la composición de Boyle de un sentido diferente, ese plano cenital de una autopista iluminada rosa completamente y que parece un corazón puede evocar varios sentimientos en el espectador.

Hablar de una película de Danny Boyle es hablar de su música. La banda sonora de “Trance” está compuesta por Rick Smith, uno de los dos integrantes del grupo musical “Underworld”, que si bien es su segunda colaboración con Boyle tras la gala de inauguración de los juegos olímpicos de Londres 2012, siempre ha esta muy ligado a su filmografía. Partitura tecno para amenizar las estupendas imágenes. En la selección de canciones no podía faltar “Moby”, otro indispensable en la carrera del director.

Dentro de elenco tenemos que destacar la figura de Rosario Dawson (mamá que rica), quien consigue hacer este puzzle muy creíble, y que nos ofrece uno de los desnudos frontales más interesantes vistos últimamente en una pantalla. La secuencia que precede al desnudo y el plano son magistrales. McAvoy y Cassel también nos convencen, el primero en el papel del ¿héroe? y el segundo haciendo un ¿villano? muy alejado de lo que nos tiene acostumbrados.

En resumen, “Trance” es un viaje y un puzzle para espectador, que nos devuelve al Danny Boyle de sus primeras cintas. Es una película donde hay que entrar en el juego, seguir la pista, y estar preparado para lo más rocambolesco. Si lo hacéis, disfrutaréis mucho.

Lo mejor: La dirección de Boyle.

Lo peor: Empezar de una manera y acabar de otra completamente diferente puede molestar a los espectadores más comerciales.