Nocturna 2014: Resumen del día 5
Ayer fue día del slasher: Con grandes películas y tremendos gatillazos
Un día homogéneo el de ayer, al menos en cuanto a temática. El slasher se adueñó completamente del quinto día de Nocturna, una jornada cafre, divertida y sangrienta que ya hacía falta a estas alturas de la semana.
Antes de comenzar con el desfile de serial killers, un breve repaso a lo que aconteció en la Fnac de madrugada. Sola ante el peligro, después del desafortunado pase de “Lord of Tears”, la guionista y co-productora Sarah Daily dio a la cara ante los medios de prensa, satisfecha de su producto y de la buena acogida que había tenido en USA. Daily y el director de la película, Lawrie Brewster (que no pudo venir por una gripe) la produjeron en solitario, pero como solo tenían 20.000 euros, pidieron la ayuda de Dark Dunes, gracias a los cuales pudieron alcanzar los 50.000 necesarios para rodarla. Juntos están produciendo una serie de películas de terror similares que vuelven a mezclar el cuento gótico, la ambientación hammeriana y la mitología nórdica, sin ir más lejos, ahora mismo están trabajando en “La crueldad de los cuervos”, una historia que atesora exsoldados, pesadillas celtas y cuervos sanguinarios.
Victor Matellano, de nuevo en la mesa de presentaciones, no destripó su película “Wax” para evitar spoilers, pero sí sus sentimientos hacia ella y hacia al público al que está dirigida. La idea de “Wax” se remonta a su infancia, cuando Chicho emitió en su programa “Mis terrores favoritos” la mítica película “Los crímenes del museo de cera” (1952). Matellano, con 11 años, mezcló en su imaginación el clásico de Price y “Pánico en el Transiberiano”, y escribió una obra de teatro para clase titulada “Pánico en el museo de cera”. Más allá de la anécdota, nos habló sobre la construcción de los personajes principales: el solitario protagonista Mike (Jimmy Shaw) y el sanguinario villano caníbal, el Dr. Knox (Jack Taylor), ambos presentes en la presentación, y sobre la elección del Museo de Cera de Barcelona y su entrenamiento previo al rodaje en el de Madrid. Colin Arthur, el maestro de los FX, se unió al rato para limar detalles sobre la sangre utilizada en las (explícitas) escenas de casquería.

(Fotograma de "Wax")
Los fancinerosos Salireña (Monster World), Castellanos (Exhumed) y José María Gil (Neutrón), “moderados” por Antonio Busquets (“Flash-Back”), dieron una extensa charla sobre y a favor del modelo fanzine como fuente inagotable de información de películas raras, malas y perdidas, defendiendo siempre el modelo underground, el espíritu libre y la sinceridad sin ataduras de terceros. Elocuentes y contundentes, conectaron perfectamente entre ellos y con los asistentes, de fans a fans.
Volviendo al primer párrafo, ayer fue el Día del Slasher. Nocturna se puso de acuerdo para regalarnos masacres, gritos, persecuciones y dementes en las tres sesiones de la Sala 1, y sí, importante decir que también fue el Día de las Uñas, la gente que se las come por nervios cada vez que ve como un loco las arranca a sus víctimas en el cine, ayer tuvo que comerse hasta los nudillos. De 3 películas, en las 3 se arrancaron uñas. Incluso en el corto de Sergio Morcillo “Metamorphose”, telonero de la genial “Wolf Creek 2”, hay una “arrancada de uña”. Fascinante.
El primer slasher fue la mencionada secuela de “Wolf Creek 2”, un cambio de rollo muy fresco y cachondo que más que competir con la original, funciona de forma complementaria, aunando la regla del suspense de las primeras partes y la del desfase de las segundas (Randy Meeks dixit). No solo es más simpática y más gore, también es más ingeniosa, en todo momento el maniaco Mick Taylor juega al despiste con el espectador, desmontando la previsibilidad que caracteriza al subgénero. Y que narices, desde la primera muerte se mete al público en el bolsillo, y sino, al primer “canguro volador”. Merecidos premios se ha llevado la cinta australiana.
La siguiente sorpresa fue “Wax”. “Wax”, que Matellano nos había vendido con una expectativas no muy altas (bajo presupuesto, primer largometraje, dificultades técnicas, found footage), resultó ser más que buena, y en general ha gustado a la mayoría, servidor inclusive, que no esperaba tal despliegue de charcutería y tetas. Grande Dr. Knox, ojalá salga una figurilla de él tipo a las de Neca o McFarlane, porque carisma tiene un rato.

(Fotograma de "Wolf Creek 2")
Y bueno, ahora toca el pinchazo. Ese premio de Nocturna Madness que entiendo a medias si leo entre líneas, porque por calidad es incomprensible. Con las expectativas altísimas en “Pinup Dolls on Ice”, que presentaron sus directores Geoff Klein y la guapa Melissa Mira, marcándose una performance con el público para animar aún más el cotarro, la película resultó un gatillazo en toda regla. Evidentemente tiene más presupuesto que “Bikini Girls on Ice”, pero eso solo hace que la decepción sea mayor, porque han hecho EXACTAMANTE lo mismo, competiendo todos y cada uno de los errores que decían haber enmendado, a un nivel casi autoparódico. Las nuevas correrías de Moe son repetitivas, aburridas y vacías, sin gracia, sin ingenio, y lo peor de todo, sin gore. Si vendes una peli como macarra, ultraviolenta y sanguinaria, NO CENSURES todas las muertes. No se ve ni un asesinato explícito en toda la película, todos son offscreen, con un reguero de keptchup resbalando en el repetitivo plano detalle de una mano o una pared. El ritmo se desploma, es dolorosamente lenta por culpa de tanto correteo jugando del ratón y el gato, haciendo que el guion se atasque desde el minuto 1. Bueno, salvo para la gente que entiende el ritmo como la velocidad a la que corren los personajes, pero como esto es cine, y no una pista de atletismo o fórmula 1, el ritmo depende de otros factores, y nunca de este tipo de “acción”, que frena más que acelera la historia. En este sentido, hasta la primera es mejor.
Antes de comenzar con el desfile de serial killers, un breve repaso a lo que aconteció en la Fnac de madrugada. Sola ante el peligro, después del desafortunado pase de “Lord of Tears”, la guionista y co-productora Sarah Daily dio a la cara ante los medios de prensa, satisfecha de su producto y de la buena acogida que había tenido en USA. Daily y el director de la película, Lawrie Brewster (que no pudo venir por una gripe) la produjeron en solitario, pero como solo tenían 20.000 euros, pidieron la ayuda de Dark Dunes, gracias a los cuales pudieron alcanzar los 50.000 necesarios para rodarla. Juntos están produciendo una serie de películas de terror similares que vuelven a mezclar el cuento gótico, la ambientación hammeriana y la mitología nórdica, sin ir más lejos, ahora mismo están trabajando en “La crueldad de los cuervos”, una historia que atesora exsoldados, pesadillas celtas y cuervos sanguinarios.
Victor Matellano, de nuevo en la mesa de presentaciones, no destripó su película “Wax” para evitar spoilers, pero sí sus sentimientos hacia ella y hacia al público al que está dirigida. La idea de “Wax” se remonta a su infancia, cuando Chicho emitió en su programa “Mis terrores favoritos” la mítica película “Los crímenes del museo de cera” (1952). Matellano, con 11 años, mezcló en su imaginación el clásico de Price y “Pánico en el Transiberiano”, y escribió una obra de teatro para clase titulada “Pánico en el museo de cera”. Más allá de la anécdota, nos habló sobre la construcción de los personajes principales: el solitario protagonista Mike (Jimmy Shaw) y el sanguinario villano caníbal, el Dr. Knox (Jack Taylor), ambos presentes en la presentación, y sobre la elección del Museo de Cera de Barcelona y su entrenamiento previo al rodaje en el de Madrid. Colin Arthur, el maestro de los FX, se unió al rato para limar detalles sobre la sangre utilizada en las (explícitas) escenas de casquería.

(Fotograma de "Wax")
Los fancinerosos Salireña (Monster World), Castellanos (Exhumed) y José María Gil (Neutrón), “moderados” por Antonio Busquets (“Flash-Back”), dieron una extensa charla sobre y a favor del modelo fanzine como fuente inagotable de información de películas raras, malas y perdidas, defendiendo siempre el modelo underground, el espíritu libre y la sinceridad sin ataduras de terceros. Elocuentes y contundentes, conectaron perfectamente entre ellos y con los asistentes, de fans a fans.
Volviendo al primer párrafo, ayer fue el Día del Slasher. Nocturna se puso de acuerdo para regalarnos masacres, gritos, persecuciones y dementes en las tres sesiones de la Sala 1, y sí, importante decir que también fue el Día de las Uñas, la gente que se las come por nervios cada vez que ve como un loco las arranca a sus víctimas en el cine, ayer tuvo que comerse hasta los nudillos. De 3 películas, en las 3 se arrancaron uñas. Incluso en el corto de Sergio Morcillo “Metamorphose”, telonero de la genial “Wolf Creek 2”, hay una “arrancada de uña”. Fascinante.
El primer slasher fue la mencionada secuela de “Wolf Creek 2”, un cambio de rollo muy fresco y cachondo que más que competir con la original, funciona de forma complementaria, aunando la regla del suspense de las primeras partes y la del desfase de las segundas (Randy Meeks dixit). No solo es más simpática y más gore, también es más ingeniosa, en todo momento el maniaco Mick Taylor juega al despiste con el espectador, desmontando la previsibilidad que caracteriza al subgénero. Y que narices, desde la primera muerte se mete al público en el bolsillo, y sino, al primer “canguro volador”. Merecidos premios se ha llevado la cinta australiana.
La siguiente sorpresa fue “Wax”. “Wax”, que Matellano nos había vendido con una expectativas no muy altas (bajo presupuesto, primer largometraje, dificultades técnicas, found footage), resultó ser más que buena, y en general ha gustado a la mayoría, servidor inclusive, que no esperaba tal despliegue de charcutería y tetas. Grande Dr. Knox, ojalá salga una figurilla de él tipo a las de Neca o McFarlane, porque carisma tiene un rato.

(Fotograma de "Wolf Creek 2")
Y bueno, ahora toca el pinchazo. Ese premio de Nocturna Madness que entiendo a medias si leo entre líneas, porque por calidad es incomprensible. Con las expectativas altísimas en “Pinup Dolls on Ice”, que presentaron sus directores Geoff Klein y la guapa Melissa Mira, marcándose una performance con el público para animar aún más el cotarro, la película resultó un gatillazo en toda regla. Evidentemente tiene más presupuesto que “Bikini Girls on Ice”, pero eso solo hace que la decepción sea mayor, porque han hecho EXACTAMANTE lo mismo, competiendo todos y cada uno de los errores que decían haber enmendado, a un nivel casi autoparódico. Las nuevas correrías de Moe son repetitivas, aburridas y vacías, sin gracia, sin ingenio, y lo peor de todo, sin gore. Si vendes una peli como macarra, ultraviolenta y sanguinaria, NO CENSURES todas las muertes. No se ve ni un asesinato explícito en toda la película, todos son offscreen, con un reguero de keptchup resbalando en el repetitivo plano detalle de una mano o una pared. El ritmo se desploma, es dolorosamente lenta por culpa de tanto correteo jugando del ratón y el gato, haciendo que el guion se atasque desde el minuto 1. Bueno, salvo para la gente que entiende el ritmo como la velocidad a la que corren los personajes, pero como esto es cine, y no una pista de atletismo o fórmula 1, el ritmo depende de otros factores, y nunca de este tipo de “acción”, que frena más que acelera la historia. En este sentido, hasta la primera es mejor.
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