Sitges 2015: Resumen del día 5

De mitos actualizados, hadas de látex y matanzas caníbales
El temido ecuador del festival ya ha pasado y comienzan a ser pocos los días que faltan para la gala de clausura. De momento la sección oficial va dando a cuentagotas las jugosas joyas, esperando a una traca final que llegará en la última tanda (February, Green Room, Yakuza Apocalypse...).

Dos extraños se han colado en las primeras horas del Auditori. La primera ha sido Youth, la nueva película de Paolo Sorrentino, con Harvey Keitel y Michael Caine en el papel de dos ancianos reflexionando sobre la edad y la juventud. Una pequeña maravilla de preciosa composición y flamante dirección. Rara avis de ver en el Festival de Sitges, pero aún así una buena oportunidad de ver el trabajo del maestro italiano en pantalla grande. La siguiente sesión ha sida para la cinta animada Mune: Le Gardien de la Lune, una fábula sobre la búsqueda del sol en forma de cuidada animación 3D.

Los asistentes al Retiro sí que han podido ver caña festivalera con la raruna Nina Forever, una extraña historia de amor en la que una chica tendrá que compartir a su nuevo novio con la ex fallecida de éste, que se le aparecerá en la cama ensangrentada como algo normal. Una divertida y extraña comedia que parece haber sentado buenas opiniones. También han podido hacer doblete con la pareja formada por The Dead Room y la australiana Some Kind of Hate, esta última uno de los grandes bodrios del festival hasta ahora.



(Fotograma de "Frankenstein")


Los habitantes del Auditori hemos tenido que esperar hasta el mediodía, momento en el que Bernard Rose, director de Candyman, ha presentado su particular visión de Frankenstein. Situada en la actualidad, la adaptación muestra un Monstruo creado en un laboratorio corporativo y abandonado a su suerte en cuanto demuestra sus defectos, viviendo una odisea por entender un mundo terrible y malvado al que no parece pertenecer. Pedantería directa a DVD, la película mezcla pasajes de la novela de Mary Shelley con explosiones de violencia, con una brocha gorda indigna de alguien que haya firmado la mencionada Candyman. Aún así tiene sus defensores (incluso otro redactor de Aullidos habla de ella como una joya) y las opiniones han sido varias y discutidas al finalizar el pase, con lo que ya veremos qué dice el jurado.

Justo después la irlandesa The Hallow ha dado un soplo de aire fresco a los que buscaban terror en pantalla grande. Una pareja y su bebé se trasladan a los bosques de Irlanda por el trabajo de él, que revisará la capacidad del terreno para construir en él. El problema se lo encontrarán con una serie de criaturas que viven en lo más oculto del bosque, monstruos que no pasarán por alto la invasión a la que les están sometiendo. Criaturas de latex, una familia tratando de sobrevivir la noche en entorno hostil y poco más, una de esas películas pequeñas a las que no pides mucho y ellas dan de todo a cambio. Pocas posibilidades de que quede en la memoria, pero el aplauso cálido a su final y las sonrisas de muchos han dado fe de que, en el fondo, venimos a ver este tipo de cine a Sitges.



(The Hallow)


La sesión de la tarde ha querido homenajear en forma de espejo a Sorrentino con The Asassin, una de las películas con la mejor fotografía y dirección de los últimos años. Extrema lentitud y confusión de pasajes, pero nadie, absolutamente nadie ha dudado de lo brillante que es y la capacidad artística de sus imágenes.

Sin irnos del mundo asiático ha llegado para quedarse I am a Hero, producción japonesa que hacía su premiere mundial el día de hoy en Sitges. Una locura de zombis que ha conseguido llevarse al público de cabeza; los que han asistido afirman que entra directa al top del festival, y se aventuran a que será la premiada por el público (solo habían votos de 5/5 a la salida).

El western hacía su primera incursión del año (después llegará Slow West) con Bone Tomahawk. Un cruce maravilloso entre Centaruos del Desierto y Holocausto Caníbal, donde el sheriff interpretado por Kurt Russell debe liderar una expedición de rescate contra un grupo de indios caníbales sin escrúpulos. Violencia extrema, seca y sin pizca de comedia, este auténtico peliculón resume lo mejor del pulp americano y lo borda con personajes badass dignos de cualquier Tarantino, Carpenter o Ford. Directa al top del festival.



(Bone Tomahawk)


El Retiro ha acogido una buena maratón de asco y guarreridas con Bite (la buena) y Stung. Bite es un body-horror vomitero donde una chica es picada por un insecto exótico, comenzando a mutar en algo parecido a un bicho gigante. Ñam ñam. Por su lado, Stung es una especie de monster-movie ochentera con abejas gigantes y aguijones enormes. Apuesto a que los asistentes a la maratón se estarán acordando de las patatas y el bocadillo que se han comido en la cola...

Mañana podremos ver otro posible sleeper del festival, February. También pasaremos a ver la demoniaca Scherzo Diabólico, disfrutar de niños bicho con Hellions y apuntarnos a la fiesta de The Final Girls.

Etiquetas: Criticas - Sitges 2015