Crítica de "Capitana Marvel (***)". Estreno en cines este fin de semana.

¿Es Brie Larson la superheroína definitiva que necesita el planeta? Ni muy iracunda ni muy condescendiente, vengadora selectiva, justa y equilibrada, amable, humana con posibilidades sobrenaturales. Su Capitana Marvel encaja como un guante en la comunicación de los extremos contemporánea: una mujer que respira como mujer pero ejecuta indiscriminadamente, fría en la acción y cercana en la relación. Algo de lo que sin duda es responsable el dúo de dirección (Anna Boden y Ryan Fleck), pero también la coescritora del guion, Geneva Robertson-Dworet, que también puso lo suyo en la Lara Croft de Alicia Vikander. Tan bien perfilado está su personaje y la estudiada reacción potencial que obtendría en el público que podría decirse que hay una Capitana Marvel para cada momento del día. Esto abarca mucho mercado y por supuesto mucho metraje. No en vano, se supone que estamos ante la creación decisiva previa al juicio final en Endgame -con conexión de calidad en la escena postcréditos-. Dicho lo cual: Brie Larson es lo mejor de la película, y en general todo lo que se articula a su alrededor, empezando por la caracterización de Nick Furia en un Samuel L Jackson rejuvenecido digitalmente que despilfarra carácter. Esta sincera y relajada relación viene de cuando coincidieron en Kong: Skull Island, donde Larson desarrollaba un papel anodino y Samuel L Jackson hacía de sí mismo hasta que la naturaleza decidía ajusticiarlo.

Fuera de Brie Larson hace mucho frío, en cambio. Capitana Marvel es, como procede a las cintas de superhéroes, hiperbólica y algo desvencijada narrativamente: es imposible otra cosa cuando la postproducción toma el mando sin más objeto que la espectacularidad. En las pausas descriptivas y alternancia de secundarios se viene un poco encima el peso del universo, al que acucian unos riesgos que no comprende: los diálogos y justificaciones son algo pueriles y naíf. Cuesta entender que la película, que tampoco es esencialmente violenta, haya obtenido un PG-13. Luego está el humor, denso y a veces inoportuno, que es marca Marvel y vehicula partes del relato más vacías, un poco como señuelo para despistar. Es muy evidente que la saga llega a su fin, que todavía faltaba algo por contar y que la apuesta por la superheroína decisiva debía ser firme y, por qué no, inclusiva.

Samuel L. Jackson Capitana Marvel


El mérito fundamental de Capitana Marvel es pasar de puntillas entre Infinity War y Endgame, proporcionando detalles y algo de entretenimiento a los entregados fans de la ficción a la vez que promete el redondeo de un macrouniverso del que además participará con un papel presuntamente protagonista. En otras palabras: como spin-off, un producto redondo. Además facilita a Brie Larson el primer papel continuista de su carrera, promoviendo que siempre pueda volver a él cuando alguna de las partes lo requieran. No por nada su Capitana Marvel, tan ilustrativa y mediadora entre los mundos reales que odian o aman sin detenerse en la introspección de esos sentimientos, está diseñada para marcar un antes y un después frente a lo radical. Es la baza principal de la película, una de las mejores noticias de la saga y la demostración pertinente de que el cine funciona mejor alejado de la ideología de oportunidad.


LO MEJOR : Cuenta una historia que no molesta de camino a Endgame y lo hace sorteando todas las trampas ajenas a la cinematografía que hoy día asaltan cada estreno. Personajes muy bien escrito y diferenciado.

LO PEOR : Ratos de humor exorbitante, mucha línea vacía que despista y batallas coreografiadas sin demasiada épica.

Por Manuel Mañero.

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