Retro-Crítica de "En la Boca del Miedo" que hoy cumple 25 años

Probablemente la mejor adaptación jamás realizada de la obra de Lovecraft cortesía de John Carpenter
"En la boca del miedo" es una de las mejores películas del maestro John Carpenter, al menos la que mejor trama argumental tiene de todas ellas. Es un claro homenaje del director a dos escritores fundamentales en la literatura de terror: Stephen King y Lovecraft. Por un lado tenemos a ese escritor de best-sellers desaparecido llamado Sutter Cane, personaje detonante de toda la historia en el que no es difícil ver la personificación que se hace de Stephen King (y sus miles de seguidores comprando en manada cada uno de sus libros). Pero "En la boca del miedo" es sobre todo un gran homenaje al universo monstruoso de Lovecraft. De hecho el título mismo de la película, "In the mouth of madness", hace clara alusión a la interesante novela escrita por Howard Phillips Lovecraft "At the mountains os madness" (traducido como "En las montañas de la locura"). Por lo visto el encargado de traducir el título de la película no entendía de juegos de palabras.

La fusión (o más bien confusión) entre lo que uno cree que es real y lo que uno piensa que es imaginario, hace que el espectador se mantenga alerta ante lo que va a suceder en pantalla a cada momento. Ficción y realidad se entremezclan durante todo el metraje, primero dentro y fuera del libro escrito por Sutter Cane, después dentro y fuera de la cabeza de sus lectores, luego dentro y fuera de la pantalla de los cines. Mientras otros autores juegan a hacer cine dentro del cine, Carpenter se dedica a hacer ficción dentro de la ficción (¿o tal vez realidad dentro de la realidad?), locura dentro de la locura.

Detalles morbosos, irónicos, crueles, grotescos, salpican esta historia sobre el peligroso abismo que se presenta ante las puertas de la demencia. El público nunca llega a estar seguro del todo de si el personaje de John Trent (magnífico Sam Neill, todo un experto en interpretar a tipos desquiciados, o a punto de estarlo) está realmente cuerdo o si está perdiendo poco a poco la razón. Al fin y al cabo, el mundo entero está volviéndose loco, y nadie parece exento a esa locura.

Michael de Luca construye la trama argumental basándose en lugares comunes a los relatos de los mitos de Lovecraft. Desde la apertura de la puerta entre dimensiones que traerá consigo la llegada de monstruos primordiales (y con ellos la locura, y con ella el fin de la humanidad conocida), hasta detalles visualmente perfectos como el regreso cíclico e infinito al punto de partida de una carretera hacia la cordura. La historia es francamente buena, logrando no decaer en interés en ningún momento.

"En la boca del miedo" es una película terrorífica. No hay grandes efectos especiales, ni sangre a borbotones, ni sustos inesperados. El terror vuelve a surgir de nuestro interior: el pánico que sentimos a volvernos locos, a perder el control de las cosas, a olvidar nuestra percepción de la realidad. Y Carpenter se dedica a jugar con estos temores durante toda la cinta hasta llegar a un final demoledor y pesimista.

Por Miguel Martín