Crítica de "Aves de Presa" (****). Divertida, salvaje, estimulante y macarra.

La nueva entrega de la saga protagonizada por Margot Robbie y Ewan McGregor que se estrenará este fin de semana en cines
La nueva entrega del universo súper-heróico más accidentado -y sin embargo, uno de los más persistentes y desafiantes- del cine ha llegado, y no es algo baladí, ya que se trata de una secuela de una de las pelis más cuestionadas por la crítica del Universo DC, Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016). Curiosamente esta fue la primera peli de un universo compartido comiquero en llevarse estatuilla (maquillaje y peluquería), y además se trata de una peli ambientada en Gotham en un momento en el que el Batman de este universo está a caballo entre la jubilación forzosa de Ben Affleck y su reemplazo porr Robert Pattinson, y en el que se hace referencia a un Joker distinto al que lo ha petado tanto en salas como en festivales este mismo año.

En cuanto al elemento referente al universo compartido, la peli lo tenía todo para caerse con todo el equipo, salvo por una cosa, la inigualable Harley Quinn, interpretada por la genial Margot Robbie.

¿Será eso suficiente para mantener la película a flote? Pues en parte, Sí, porque Harley mantiene el interés por la peli en todo momento, y en parte, No, ya que el resto de la pieza está lo suficientemente bien armada, tanto en lo narrativo, lo expresivo, lo visual, y lo interpretativo, como para suponer que aunque Harley no hubiera estado a la altura, ¡Aves de Presa habría molado mucho igualmente!

Por un lado, tenemos un catálogo de heroínas gothamitas muy potente, empezando por Black Canary y Renée Montoya (interpretadas respectivamente por Jurnee Smollett-Bell y Rosie Pérez), y seguido, a buen ritmo, aunque no tan de cerca por La Cazadora que nos brinda Mary Elisabeth Winstead. Por otra parte tenemos un villano más que magistral interpretado por Ewan McGregor, que hace que Black Mask brille con una luz propia y aporte una grandeza especial más allá de lo visto en el cómic. Una mención especial merece también Chris Messina, interpretando al sicario Victor Zsasz, al que ya vimos con la piel de otro intérprete en Batman Begins (Nolan, 2005), pero que alcanza en esta versión una prominencia mucho más merecida que entonces, en que fue apenas una labor de figuración especial.

El elemento visual es espectacular, y han mantenido con mucho aprovechamiento los criterios estéticos de Escuadrón Suicida en algunos momentos. Así, iluminaciones y escenografías lisérgicas, estilosos súpers de texto y grafismos explicativos, nos dejan bien claro que son lo suficientemente valientes como para no renegar de aquella, a pesar de determinados resultados. Ese acto de osadía merece un positivo, más en estos tiempos en que las productoras reculan a la primera respuesta negativa tras el primer trailer, hasta el punto de cambiar el diseño de un erizo protagonista o rehacer un final al primer mal presagio.

Por lo demás, cabe destacar que las libertades visuales asumidas por la película son notables, y es muy difícil conectar algunos de los personajes con sus contrapartidas comiqueras, lo que no será del gusto de muchos, pero a otros, nos preocupará bastante menos.

El ritmo es vertiginoso, la narrativa y el elemento material, muy salvaje y macarra, y aunque puede ser fácil acordarse de las dos pelis de ‘Deadpool’, Aves de Presa brilla con su propia luz, y viene con una identidad muy propia.

En conjunto, se trata de una película muy divertida, estimulante, rica en detalles, a la que no puedes llevar a los niños (¡esta peli es muy burra!) pero que te devuelve la fe en el universo “Gotham sin Batman”.

Lo Mejor: - Brucey, la mascota perfecta con la que compartir un regaliz, y el malvado de la peli, el Black Mask, encarnado por Ewan McGregor.

Lo Peor: - La “batalla final”, es mucho menos espontánea o accidental de lo que la historia sugiere, y deja un sabor de boca a coreografía estudiada que saca un poco del momento.

Por Francis Díaz.

Etiquetas: DC - Cine - Aves de Presa