"Dracula: Origin", una de las mejores aventuras basada en la obra de Stoker, cumple 15 años
El título desarrollado por Frogwares que te ponía en la piel del cazavampiros Abraham Val Hensing
"Sherlock Holmes" y "Drácula" son pilares de la trayectoria del estudio Frogwares quienes han alternado títulos regularcillos como "Sherlock Holmes: Chapter One" con propuestas muy interesantes como "Sherlock Holmes: Crimes and Punishments" o "Dracula: Origin".
Este último acaba de cumplir 15 años de su lanzamiento y se dedicaba a explorar los orígenes del célebre vampiro creado por Bram Stoker desde la perspectiva de Abraham Van Helsing, su gran archienemigo.
Encarnando a Van Helsing debíamos hacer todo lo posible por impedir que Dracula consiguiese un manuscrito que contenía un ritual para traer almas malditas del más allá. Para ello debíamos recorrer medio mundo: desde Londres, hasta Egipto, pasando por Austria o, como no, los Cárpatos.
Dracula: Origin era una aventura gráfica con una magnífica ambientación gótica y una banda sonora tan maravillosa, como oscura, que invitaba a adentrarte en una historia diferente -esa búsqueda del pergamino-, con un punto de vista diferente a otros títulos del chupasangre.
El juego combinaba entornos 2D con más de 40 personajes 3D con los que podrías interactuar para avanzar en la aventura. Para ello, y como es habitual en este tipo de juegos, debíamos resolver acertijos y usar más de 150 objetos que podíamos encontrar a lo largo de la partida.
Pese a algún puzle un tanto enrevesado, Dracula: Origin no era un juego excesivamente complicado y dedicándole 6-8 horas podías terminarlo.
Si os ha picado el gusanillo, podéis disfrutar de este juego en plataformas como Steam. Además, no necesitarás un ordenador potente para ello ya que con un Pentium 4 con apenas 512 Mb de Ram y 3 Gb de disco duro es suficiente.
Este último acaba de cumplir 15 años de su lanzamiento y se dedicaba a explorar los orígenes del célebre vampiro creado por Bram Stoker desde la perspectiva de Abraham Van Helsing, su gran archienemigo.
Encarnando a Van Helsing debíamos hacer todo lo posible por impedir que Dracula consiguiese un manuscrito que contenía un ritual para traer almas malditas del más allá. Para ello debíamos recorrer medio mundo: desde Londres, hasta Egipto, pasando por Austria o, como no, los Cárpatos.
Dracula: Origin era una aventura gráfica con una magnífica ambientación gótica y una banda sonora tan maravillosa, como oscura, que invitaba a adentrarte en una historia diferente -esa búsqueda del pergamino-, con un punto de vista diferente a otros títulos del chupasangre.
El juego combinaba entornos 2D con más de 40 personajes 3D con los que podrías interactuar para avanzar en la aventura. Para ello, y como es habitual en este tipo de juegos, debíamos resolver acertijos y usar más de 150 objetos que podíamos encontrar a lo largo de la partida.
Pese a algún puzle un tanto enrevesado, Dracula: Origin no era un juego excesivamente complicado y dedicándole 6-8 horas podías terminarlo.
Si os ha picado el gusanillo, podéis disfrutar de este juego en plataformas como Steam. Además, no necesitarás un ordenador potente para ello ya que con un Pentium 4 con apenas 512 Mb de Ram y 3 Gb de disco duro es suficiente.
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