Mientras esperamos el estreno en cines de la segunda parte, ha llegado a Netflix la película "Noche de Paz" dirigida por Tommy Wirkola y protagonizada por David Harbour y John Leguizamo.

El día de Nochebuena, un grupo de mercenarios se cuela en la propiedad de una familia adinerada secuestrando a todos los miembros. Pero no cuentan con que les hará frente el oponente menos esperado: Santa Claus que pasaba por ahí y está a punto de demostrar que de santo no tiene nada.

CRÍTICA DE "NOCHE DE PAZ"
Cada año a medida que llega diciembre empezamos a tener empacho no sólo de polvorones y turrón, sino de comedias románticas navideñas. Y aunque muchos prefieren sumergirse en clásicos que no pasan de moda como ‘Solo en casa’ o ‘Que bello es vivir’, hay mucho hater de la Navidad que todavía no ha encontrado la película que le haga disfrutar de esta festividad.

Pero eso termina ya, porque ‘Noche de Paz’ es la cinta que conseguirá unir tanto a los que aman la Navidad como a los que la odian. Dirigida por Tommy Wirkola y producida por David Leitch, quien trabajó en todas las películas de ‘John Wick’ y nos divirtió este año dirigiendo ‘Bullet Train’, esta cinta nos regala una Nochebuena llena de emoción, tiros y sangre con un Papá Noel al frente un tanto particular.

En ‘Noche de Paz’ David Harbour se quita el traje de sheriff para meterse en la piel de un Santa Claus harto de todo, que ha perdido la ilusión por la Navidad y por su especial trabajo. Pero cuando acabe en la mansión de una adinerada familia que acaba de ser secuestrada por unos mercenarios, este Santa dejará a un lado los regalos para sacar la artillería pesada. Y tanto que lo hace, porque la cinta es todo un espectáculo lleno de acción y sangre que supone la mezcla perfecta entre ‘Solo en Casa’ y ‘John Wick’.



Su título original es ‘Violent Night’ es toda una declaración de intenciones, y es que si algo abunda en la cinta es la violencia, teniendo algunas escenas de lucha especialmente brutales y divertidas. De hecho, tras verla, no volveremos a mirar algunos objetos navideños con los mismos ojos.

Pero aunque la cinta no se corta a la hora de mostrar sangre y tiene algunas muertes de lo más creativas, también juega con nuestros corazones regalándonos algunos momentos de lo más emotivos y otros en los que no podréis evitar reíros a carcajadas. David Harbour está especialmente bien y, además del saco de Santa Claus, también carga con toda la película a sus espaldas.



Sin duda, una cinta tan inapropiada como hilarante que sería el clásico navideño de lo que llevamos de Siglo de no ser por su calificación R y que, sin duda, hará las delicias de todos los adultos y adolescentes que vayan a verla.

Lo mejor: David Harbour y la muerte en la chimenea.

Lo peor: que (en principio) no puedan verla los niños.

Por Pablo Pastor.