Aunque hay muchos momentos inolvidables en la historia de los videojuegos, pocos son tan importantes como el Incidente de Black Mesa, probablemente el gran paso a la madurez en la narrativa de los videojuegos que nos llegó de la mano de Valve.

Un 16 de mayo de un año sin determinar -aunque se ha aceptado que es del año 2003- sucedió dicho incidente en unas instalaciones secretas de Nuevo México, que condenó para siempre a toda la humanidad.



A diferencia de otros juegos, donde su trasfondo se contaba con un par de pinceladas, en Half-Life todo comenzaba en el interior de un tranvía a través de los ojos de Gordon Freeman, un joven físico que recorre las instalaciones de Black Mesa en lo que es para él, otro día "en la oficina".

Tras ponerse un traje de protección naranja, que ya forma parte de la cultura popular, acude a un laboratorio en el que descubre a sus compañeros nerviosos ya que los equipos de su experimento están fallando. Aun así sus superiores ordenan seguir adelante. Su experimento consiste en analizar un cristal extraterrestre que ha caído en manos de la compañía, sin ellos saberlo, a manos de un misterioso hombre con oscuras intenciones.

Como era de esperar todo sale mal, y tiene lugar la Cascada de Resonacia, que desgarra el tejido del espacio-tiempo entre La Tierra y el mundo fronterizo de Xen. Desde este mundo llegan criaturas que realizan una masacre entre el personal de Black Mesa.



Para tratar de encubrirlo todo, el gobierno americano manda a un grupo de marines para acabar con las criaturas extraterrestres, así como con cualquier testigo de lo ocurrido, incluyendo a Gordon Freeman...