El body horror Sanguine (Species), dirigida por Marion Le Corroller, competirá el próximo mes de octubre en la Sección Oficial del Festival de Sitges, tras su exitoso estreno en el Midnight Screening del Festival de Cannes.

La película ha iniciado un destacado recorrido por festivales como Transilvania (TIFF), Neuchâtel (NIFFF) y Bucheon (BIFAN) y posteriormente llegará a los cines españoles el próximo 6 de noviembre de la mano de Twelve Oaks Pictures y Adso Films.



Margot, una brillante pero insegura estudiante de medicina, lucha por sobrevivir al ritmo frenético de sus prácticas en urgencias. Sin embargo, el agotamiento no es su mayor problema: una oleada de pacientes jóvenes ingresa con síntomas inexplicables que desafían toda lógica clínica. A medida que la frontera entre su diagnóstico y su propia realidad se desdibuja, Margot descubre con horror que su cuerpo está empezando a replicar la misma y misteriosa patología que intenta curar.

Inspirada en el cine de referentes del nuevo extremismo y terror feminista como Julia Ducournau (Crudo, Titane) o Coralie Fargeat (La sustancia), Le Corroller utiliza los códigos del body horror gráfico para ofrecer una crítica feroz al agotamiento laboral y a la presión sistemática que ejercen las instituciones sobre las nuevas generaciones. La dirección de fotografía corre a cargo de Guillaume Schiffman (The Artist) y los efectos de maquillaje prostético son obra de Pierre-Olivier Persin (La sustancia).

En palabras de la propia directora: 'Mi deseo era filmar cuerpos maltratados por el mundo laboral. Cuerpos que se esfuerzan, a toda costa, por adaptarse a un entorno hostil y de gran presión; cuerpos que sufren una metamorfosis; cuerpos moldeados a las necesidades del mercado; cuerpos despojados de alma. Hablo por experiencia propia. Antes de dedicarme al cine, trabajé en el sector financiero. Recuerdo mis primeros pasos en ese mundo y el impacto que supuso enfrentarme a su realidad. Por mucho que intentara adaptarme, nunca logré cumplir con las exigencias de rendimiento que se esperaban de mí. Hice todo lo que pude para convertirme en «la mejor versión de mí mismo» hasta que mi cuerpo dijo basta y me dijo que huyera. Hoy puedo decirlo sin rodeos: salvé mi propia piel.'



Le Corroller contínua diciendo: 'Mi atracción por el cine de género me llevó de forma natural a explorar esta idea de la adaptación al mundo laboral desde una perspectiva visceral. Empecé a preguntarme: ¿y si, para soportar la violencia del mundo profesional, los jóvenes no tuvieran más remedio que mutar? ¿Y si surgieran nuevas formas de humanidad al incorporarse al mercado laboral? El cine de género tiene el poder único de entretener al tiempo que transmite un mensaje social y político. Esa es la ambición de SPECIES. En un momento en el que la relación de la Generación Z con el trabajo nunca se ha debatido tan abiertamente, estas discusiones revelan cuestiones existenciales más profundas sobre lo que significa encontrar la plenitud.'