La directora Natalie Erika James estrena su nuevo film, Insaciable (Saccharine), en el que una chica obsesionada con su peso verá como su sueño comienza a convertirse en realidad, no sin tener consecuencias muy graves para ella. Con motivo de su estreno hemos podido hablar con su protagonista, la actriz Midori Francis.

Supongo que el rodaje fue muy duro para ti, tanto emocional como físicamente, ¿verdad?

Fue muy agotador, tanto al principio como al final de la película, cuando se la ve más demacrada. Hay mucho trabajo de prótesis y maquillaje, además de largas jornadas de rodaje, y todo eso requiere tiempo por la mañana y mucho tiempo después, tras finalizar el rodaje, para que me lo quiten. Y en Australia, creo que el tiempo de producción es menor que el que estamos acostumbrados aquí en Estados Unidos.

Así que todo eso junto hizo que fuera un reto. Rodar una película es como una obra de teatro, en el sentido de que es el mismo grupo de personas. Tienes al director, al guionista, al reparto, un gran equipo. Y ves a las mismas personas todos los días durante dos meses. Así que realmente dependes de los demás. Para mí todo depende de la comunidad, hacerse amigo de los maquilladores, confiar en el equipo de cámara, estamos todos juntos en esto, saber que no estás solo. Así es como siempre supero cosas como esta.



¿Cuál fue la escena más difícil de llevar a cabo?

Hubo muchas cosas desafiantes. Hubo escenas físicas con la comida porque gran parte de ella era real. Hubo escenas emocionalmente desafiantes, como algunas interacciones entre Hana y su padre, que fueron difíciles porque provenían de una experiencia personal en la vida de nuestra directora. Como su actriz, quería captar la esencia y la verdad de su relación y sus intenciones. Así que creo que, como siempre que se aborda un trauma familiar, es complicado. Se complica todo un poco, pero al final estoy muy orgullosa de lo que grabamos.

¿Has aprendido alguna lección de Hana?

Sin duda. El amor propio, todavía lo estoy aprendiendo. Creo que todos lo hacemos. Pero Hana realmente cree que encontrará el amor en otra persona, en esa entrenadora, en un flechazo, en cambiar su apariencia, en alejarse de sus padres, etc. Pero lo que no ve, su gran punto ciego, es que lo único que necesita es estar bien consigo misma y amarse. Esa es una lección a la que todos deberíamos prestar más atención.



¿Qué esperas que la gente se lleve tras ver esta película?

Hay algunas reacciones que me hacen mucha gracia, como cuando la gente dice: "¡Dios mío, tengo que pensar esto mucho!". Y luego, al día siguiente, me escriben y me dicen: "Oh, soñé con la película". Me inspiran las respuestas que dan la sensación de que la película les hizo reflexionar, les incomodó, porque había más de lo que pensaban. Les hizo plantearse problemas de su propia vida. Les hizo pensar en la gordofobia y en los mensajes que transmite, en todo. Creo que cuando consigues que la gente reflexione y cuestione su vida basándose en una película, es genial.

Pablo Pastor.