¿Prepara Warner una segunda película de Pesadilla en Elm Street con Lee Cronin de director?
La división de los derechos de la franquicia ha provocado que ambos estudios desarrollen proyectos simultáneos
Los derechos de "Pesadilla en Elm Street" se encuentran divididos entre dos grandes estudios cinematográficos que ahora planean desarrollar sus propias películas de forma simultánea. Tras el fallecimiento de Wes Craven, su familia recuperó los derechos de explotación en territorio estadounidense del guion original gracias a las gestiones del abogado Marc Toberoff. Por su parte, Warner Bros retiene el control sobre la distribución internacional de la franquicia, lo que impide que ninguna de las empresas tenga el dominio total de la propiedad.
Hace unas semanas, Paramount anunció que produciría una nueva entrega bajo su sello Primal Pictures. El proyecto cuenta con el respaldo directo de los herederos del director, incluyendo a Iya Labunka y Jonathan Craven, y será desarrollado junto a los productores J.D. Lifshitz y Raphael Margules. El acuerdo de Paramount se negoció de manera independiente a otras fusiones empresariales y exige que el largometraje parta del texto de 1984, aunque no obliga a realizar una copia exacta de cada escena.
La respuesta de Warner Bros no se ha hecho esperar y los ejecutivos Michael De Luca y Pam Abdy buscan sacar adelante su propia versión, destinada exclusivamente al mercado internacional. Al parecer la compañía ya mantiene conversaciones con Lee Cronin, responsable de "Posesión infernal: El despertar" y la reciente "La Momia", para que asuma las labores de producción, escritura y dirección de esta otra película.
Antes de que Paramount cerrara su trato, Warner Bros intentó llegar a un acuerdo con los herederos de Craven. Las negociaciones fracasaron porque el estudio rechazó ceder un alto porcentaje de los beneficios a los propietarios de los derechos. Ahora, la estrategia de Warner Bros pasa por iniciar la producción antes que sus competidores para forzarles a reconsiderar su proyecto, una presión a la que Paramount no parece dispuesta a ceder.
Esta inusual batalla corporativa plantea distintos escenarios para el futuro de Freddy Krueger. El proyecto de Paramount cuenta con la ventaja de tener la bendición de la familia de Wes Craven, quienes han elegido activamente a los responsables de continuar su legado. Frente a esto, el movimiento de Warner Bros con la posible incorporación de Lee Cronin se percibe como una maniobra reactiva impulsada por la urgencia de mantener el control comercial más que por una decisión creativa planificada.
De este modo podríamos tener dos películas de "Pesadilla en Elm Street" estrenándose simultáneamente y lo que sería todavía más raro, con dos Freddy Krueger interpretados por dos actores diferentes.
Hace unas semanas, Paramount anunció que produciría una nueva entrega bajo su sello Primal Pictures. El proyecto cuenta con el respaldo directo de los herederos del director, incluyendo a Iya Labunka y Jonathan Craven, y será desarrollado junto a los productores J.D. Lifshitz y Raphael Margules. El acuerdo de Paramount se negoció de manera independiente a otras fusiones empresariales y exige que el largometraje parta del texto de 1984, aunque no obliga a realizar una copia exacta de cada escena.
La respuesta de Warner Bros no se ha hecho esperar y los ejecutivos Michael De Luca y Pam Abdy buscan sacar adelante su propia versión, destinada exclusivamente al mercado internacional. Al parecer la compañía ya mantiene conversaciones con Lee Cronin, responsable de "Posesión infernal: El despertar" y la reciente "La Momia", para que asuma las labores de producción, escritura y dirección de esta otra película.
Antes de que Paramount cerrara su trato, Warner Bros intentó llegar a un acuerdo con los herederos de Craven. Las negociaciones fracasaron porque el estudio rechazó ceder un alto porcentaje de los beneficios a los propietarios de los derechos. Ahora, la estrategia de Warner Bros pasa por iniciar la producción antes que sus competidores para forzarles a reconsiderar su proyecto, una presión a la que Paramount no parece dispuesta a ceder.
Esta inusual batalla corporativa plantea distintos escenarios para el futuro de Freddy Krueger. El proyecto de Paramount cuenta con la ventaja de tener la bendición de la familia de Wes Craven, quienes han elegido activamente a los responsables de continuar su legado. Frente a esto, el movimiento de Warner Bros con la posible incorporación de Lee Cronin se percibe como una maniobra reactiva impulsada por la urgencia de mantener el control comercial más que por una decisión creativa planificada.
De este modo podríamos tener dos películas de "Pesadilla en Elm Street" estrenándose simultáneamente y lo que sería todavía más raro, con dos Freddy Krueger interpretados por dos actores diferentes.
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