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CINE · AULLIDOS

Crítica de Somos lo que somos (2013)

We Are What We Are

Crítica de Somos lo que somos

Corriendo hacia una dirección totalmente opuesta a la propuesta original, We are what we are es un american-gothic alejado de lo que uno esperaría del american-gothic, construido a base de atmósfera, atmósfera y más atmósfera. Caldito cocinando a fuego lento- ¿ves que bien la metáfora? - el trabajo de Mickle vuelve a recaer en la fuerza visual, con esa mirada inquietante que tan bien supo demostrar en Stake Land pero con el volantazo que le permite pasar del fantastique apocalíptico al apocalípsis del núcleo familiar.

Deprimente hasta decir basta, esa desaceleración del ritmo le permite a la estructura y a los personajes ir desgranándose en capas terroríficas, como el que deshoja una rosa para encontrar más y más pétalos pudridos. No es la típica película ni de caníbales, ni de familias de psicópatas; lo que sí absorbe -acertadamente- de aquella cinta de Jorge Michel Grau es la entrada directa a las costumbres, relaciones y complicaciones dentro de las cuatro paredes capaces de ocultar horribles misterios.

No se basa en la explotación de la violencia, ni siquiera del intento de hacer una cinta de terror: es un drama con una fuerte carga depresiva y con puntuales momentos horribles - en el mejor de los sentidos -, donde sus protagonistas se derrumban por momentos al igual que el pueblo en el que viven se hunde más y más en la lluvia que lo ataca día y noche. Suena horrible decirlo, pero estos caníbales son humanos. Y son una maldita familia: se quieren, se odian, se ayudan, se pelean y se vuelven a amar.

Hay una fuerte insistencia (en algún caso con brocha gorda) de explicar de donde proviene todo, apuntando eso sí a la fuerza de la mujer por encima de la desesperación del hombre. Por esto es tan importante que en esta versión de la historia todo comience con la desaparición de su madre, dejando desesperado a un hombre que no sabe como tirar hacia delante a su familia. Cuando todo apunta al desastre, sus decisiones no son afrontar el peligro sino actuar como lo haría un cobarde.

Otro acierto más: las chicas son las protagonistas, ellas son las que sufren la transformación y las que deben decidir si continuar o no la tradición familiar. ¿Y esta doble moralidad? Ahí está la gracia; ellas pertenecen a ello, ellas participan en ello, pero también son conscientes de que ni tiene futuro, ni tiene humanidad. Una experiencia extraña, pero ahí radica gran parte de su magia: dibujar personajes horribles en un ambiente depresivo del que, de verdad, quieres que se salgan con la suya.

Perfecta para una doble sesión con cualquier otra cinta de terror al otro extremo, We are what we are es un plato de calmada digestión del que se aprende una barbaridad, y que requiere una paciencia y una observación realmente recompensada por un bien estar (o no) en el estómago como ningún otro. No para todos los paladares, pero sí para los que buscan cine entre tanto psicópata; encontrarán oro.

Lo mejor: su atmósfera y la paciencia con la que retrata el horror.

Lo peor: a veces se excede en contar motivos no demasiado justificados.