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CINE · AULLIDOS

Crítica de Rigor Mortis (2013)

Rigor Mortis

Crítica de Rigor Mortis

El Terror Asiático suele asociarse en exclusiva a Japón y Korea, dado el orgulloso pulso que mantienen ambas potencias por monopolizar la producción de cine de género. Sin embargo, China nos recuerda de cuando en cuando que hay vida más allá de este binomio, aportando taquillazos de tirada internacional, como la saga de "The Eye", entrañables comedias de horror como "Una historia china de fantasmas" y "Mr. Vampire", caspas de culto como "Bio Zombie" y "Robovamp", o peliculones serios e inquietantes (injustamente velados) de la talla de "The Closet", "Dream Home" o la estupenda "Bunshinsaba".

Con "Rigor Mortis" ("Geung Si"), la estrella pop oriental Juno Mak, apoyado en producción (y creatividad) por el mismísimo Takashi Shimizu ("Ju-on", "The Grudge", "Marebito"), tañe una vez más la campana del C-Horror para reivindicar que China es un país a tener en cuenta.

La historia de "Rigor Mortis" sigue la pista al veterano actor de artes marciales Siu-hou Chin, quien harto de vivir como un hipócrita a causa de su status de superstar, renuncia al cine para malvivir de alquiler en un ruinoso bloque de apartamentos, aislado de todo y de todos, excepto de sus pintorescos vecinos, y de otros "inquilinos" inesperados que no tardan en darse a conocer. El viejo edificio es un catalizador de criaturas sobrenaturales, sus vecinos ocultan secretos turbios, y el propio casero se ha pluriempleado como sacerdote.

Juno Mak, hasta hace nada cantante y actor, apuesta fuerte en su ópera prima con un homenaje al cine chino de vampiros de los 80, focalizando en la franquicia "Mr. Vampire", a la que alude directamente no sólo en temática, sino también repescando al actor que protagonizó un buen puñado de sus entregas, Siu-hou Chin ("Mr. Vampiro V", "Vampire vs Vampire", "New Mr. Vampiro"), que aquí hace de sí mismo, en la línea de Bruce Campbell en "My name is Bruce" o Jean Claude Van Damme en "JCVD".

El tono escogido para "Rigor Mortis", no obstante, poca relación guarda con la comedia de horror que toma como referencia. Juno Mak apuesta por una cinta decididamente siniestra e inquietante, y deja claro su esfuerzo por encauzar la posproducción y el diseño de arte (impecables ambos aspectos, pese al abuso de CGI) en emular atmósferas creepy parejas al J-Horror, antes que escudarse en el sentido del humor, aunque no siempre lo consiga. La meticulosa puesta en escena no consigue reprimir la risa floja a la que animan varios momentos WTF, cuando Mak, traicionado por su inconsciente (dícese deformación profesional) pierde la cabeza en coreografías videocliperas donde fusiona exorcismos taoístas y combates kungfu en un marco de delirios digitales.

Desnivelada en ritmo, víctima de sus caprichos visuales y una historia rebuscada, "Rigor Mortis" consigue con todo entretener, o cuanto menos sorprender, ofreciendo un exótico popurrí de subtramas hermanadas por la superstición, los rituales y el folklore patrio, que permiten un alocado (y modernizado) crossover entre el yurei y el geung-si, y donde lo más preocupante es que no nos enteremos de nada.