Sentenciados a No-Muerte
Un repaso a algunos de los reclusos más celebres del cine de terror y fantástico.
LA CÁRCEL ALUCINANTE (The Chair, 1988), de Waldemar Korzeniowsky
Condenado: Joe Callahan
Cargos: Ninguno. Víctima de un motín.
Ejecución: Silla eléctrica.
Hace 20 años, los presos del correccional de High Street se amotinaron y asesinaron al alcaide Callahan en la silla eléctrica. Dwyer, carcelero en aquel entonces (y actual alcaide), presenció escondido como Callahan agonizaba y se hinchaba hasta saltarle los ojos.
En la actualidad, Dwyer da permiso al Dr. Woodhouse y a su ayudante, Lisa Titus, para llevar a cabo terapias de asesoramiento y desarrollo emocional con presos. La reapertura del centro libera el espíritu maléfico y vengativo de Callahan, que hasta ahora había permanecido contenido en la sala de ejecuciones en forma de energía eléctrica.
“The Chair” es una película del montón, en el peor sentido de la palabra. Moderada en sus aciertos como en sus errores, no destaca ni por encima ni por debajo, una discreción que el aficionado tiende a castigar con la inapetencia y el ostracismo. No es de extrañar que sea la primera y última película de su realizador. Todos los personajes son carnaza, sin excepción, invisibles en la historia incluso en el deseado momento de sus muertes, en su mayoría flojas, excepto algún que otro desmembramiento. Quizás lo más rescatable sea el flashback de la muerte de Callahan, y la manifestación de su espíritu en forma de ojo parlanchín dentro de una bombilla. Mucho rayo y poca chispa.
