Sentenciados a No-Muerte
Un repaso a algunos de los reclusos más celebres del cine de terror y fantástico.
DESTROYER (1988), de Robert Kirk
Condenado: Iván Moser
Cargos: Asesinar y violar a 24 personas (hombres, mujeres y niños).
Ejecución: Silla eléctrica.
Iván Moser no parece preocupado por su inminente ejecución en la silla eléctrica, de hecho, su última voluntad es que giren el televisor para poder seguir viendo un concurso mientras le fríen. Su hiperciclado cuerpo resiste todas las descargas, hasta el punto de hacer saltar los plomos de la cárcel. Moser aprovecha la coyuntura para esfumarse.
18 años más tarde, el cineasta Robert Edwards utiliza la prisión (actualmente en desuso) para rodar “Death House Dolls”, un exploit de mujeres encarceladas. A Moser, que había estado todos estos años viviendo en secreto allí, protegido por su padre, el encargado de mantenimiento, no le hace ninguna gracia la intrusión.
Básicamente sigue el mismo esquema de las anteriores, con la única diferencia de que el asesino no es sobrenatural, sino mortal, aunque en la práctica la diferencia es mínima. Lyle Alzedo, el jugador profesional de NFL que interpreta a Moser, acojona con su descomunal musculatura y sus caretos de grillado. No tiene poderes, pero compensa con armas de gran calibre, como un taladro neumático, un soplete, o la mismísima silla eléctrica. “Destroyer” ajusta su humilde presupuesto a unas pretensiones proporcionales, y cumple con una generosa ración de asesinatos cafres y despelotes integrales.
