Sentenciados a No-Muerte
Un repaso a algunos de los reclusos más celebres del cine de terror y fantástico.
FALLEN (1998), de Gregory Hoblit
Condenado: Edgar Reese, alias: “Azazel”
Cargos: Asesinar a un número indeterminado de personas.
Ejecución: Cámara de gas.
El agente John Hobbes es el héroe del momento. Ha conseguido detener a Edgar Reese, un asesino en serie escurridizo y metódico, pero ignora que su pesadilla solo acaba de empezar. A Reese no le desalienta morir en la Cámara de gas, la muerte no tiene sentido para él, porque en realidad es un antiquísimo demonio que se divierte asesinando, especialmente a sus enemigos. Tras ser ejecutado, Reese, o mejor dicho, Azazel (su nombre bíblico), fija su nuevo objetivo en Hobbes. Pero matarlo no es suficientemente divertido, primero debe “destruirlo”, es decir, hacerle sufrir, humillarlo, enloquecerlo, y arrebatarle todos sus seres queridos.
Gregory Hoblit, abonado al género policiaco desde su arranque en la industria, trató de replicar el éxito de Seven con otro thriller neo-noir del mismo palo, pero ni la buena factura técnica ni el fichaje de actores consagrados consiguieron que “Fallen” destacara por encima de las entonces prolíficas imitaciones del clásico de Fincher.
Su exasperante corrección política, agravada por el clasicismo entablillado de sus formas, lastra una idea que por otro lado, y como mencionaba antes, recuerda demasiado a “Shocker”, marcando la distancia en el tono. Si bien la película de Craven es imposible de tomarse en serio, ésta se toma demasiado en serio a sí misma.
