Sentenciados a No-Muerte
Un repaso a algunos de los reclusos más celebres del cine de terror y fantástico.
SEED (2007), de Uwe Boll
Condenado: Max Seed
Cargos: Asesinar a 666 personas en 6 años.
Ejecución: Silla eléctrica.
La gente ansiaba la ejecución de Max Seed, un asesino de masas que al fin había sido detenido gracias al detective Matt Bishop, pero las prisas no fueron buenas. Seed sobrevivió a dos descargas eléctricas de 15000 voltios. Por ley, si sobrevivía a una tercera sería puesto en libertad. Temiendo que esto sucediese, las Autoridades falsificaron su defunción y enterraron vivo a Seed en un ataúd, que poco después el asesino consiguió romper a golpes. De nuevo entre los vivos, aunque legalmente muerto, Seed prosiguió con sus asesinatos.
Uwe Boll, esa leyenda viva del cine que la gente ya odia por deporte, ha demostrado no ser tan inepto si se mantiene lejos de ciertas licencias de videojuegos. “Seed” es su mejor ejemplo, un slasher bestiajo, malrollero y cumplidor, honesto con el espectador y consigo mismo, sin ínfulas ni complejidades decorativas. De nuevo, como en “Sleepstalker”, la psicopatía viene embebida en la turbia infancia del asesino. Tampoco falta la venganza personal del asesino contra su captor (y familia), tic por excelencia del terror carcelario, como ya habréis notado.
Como curiosidad, llama la atención ver a la (ya no tan) pequeña Jodelle Ferland, habitual villana en el género (Silent Hill, Expediente 39, el telefilm de Carrie, etc) en el papel de víctima. Si os gustó “Seed”, no dudéis en probar suerte con su secuela del 2014.
