Sentenciados a No-Muerte
Un repaso a algunos de los reclusos más celebres del cine de terror y fantástico.
PESADILLA EN LA PLAYA (Nightmare Beach, 1988), de Umberto Lenzi
Condenado: Edward, alias: “Diablo Santo”
Cargos: Asesinar a una chica.
Ejecución: Silla eléctrica.
Edward “Diablo Santo”, líder motero de “Los Diablos”, fue condenado injustamente a morir en la silla eléctrica por un asesinato que no había cometido. El alcalde necesitaba un cabeza de turco para acallar a la prensa y proteger el turismo veraniego en Manatee Beach. Antes de morir, Edward juró volver para vengarse. Al día siguiente de la ejecución, el cadáver de Edward desaparece del cementerio, coincidiendo con una ola de asesinatos.
“Pesadilla en la playa” ejemplifica el buen hacer italiano en esto de mezclar slasher y giallo. Lenzi toca cuerdas de whodonit para deconstruir el planteamiento sobrenatural hacia la clásica explicación lógica, mientras dosifica el suspense, la acción y los asesinatos, y tira de paso algún que otro dardo envenenado a la iglesia católica. Pese a la falta de fuelle en las muertes, compensa con detalles simpaticones, como el arma del asesino, una moto equipada con una silla eléctrica casera con la que carboniza a las “putillas diabólicas”, como gusta referirse a sus víctimas.
