Crítica de "Cadáver" (*** ½). Funerarias, exorcismos y muy mal rollo...

The Possesion Of Hannah Grace (Diederik Van Rooijen, 2018) se estrena en nuestro país bajo el título Cadáver, lo que supone uno de esos pocos casos en que es el título original el que desvela más de la trama que la traducción/adaptación al castellano del mismo, que es más enigmático y deja algo más para la imaginación, cosa poco relevante, ya que la primera secuencia nos adentra de lleno en la posesión, y hace que cuando veamos cierto cadáver en la mesa del forense, intuyamos de qué va a tratar la historia, y nos conduzca a la siempre odiosa comparación con otra peli muy similar como fue La Autopisa De Jane Doe (André Øvredal, 2016).

Pero si bien parte de aquella era no conocer el origen demoníaco del cadáver e ir descubriéndolo como en un puzzle durante la película, aquí veremos el transcurso de la fatídica primera noche del cadáver de Hannah en la morgue del Hospital de Boston con la angustia de ser conscientes de lo peligrosa que es su presencia cercana a cualquier ser humano, y lo haremos a través del personaje de Megan (interpretada por Shay Mitchell), poli retirada por una mala experiencia que apenas está en su segunda noche de curro en la funeraria.



El desarrollo de ambas pelis es igualmente similar a ratos, pero de distinto sabor, lo que hace de ambas pelis complementarias, y no convierte ésta en un refrito innecesario de la primera, ya que a ratos, el elemento poltergeist que rodea al cadáver, es menos aparatosa que en el caso de Jane Doe, en que se manipulaba la percepción de personajes y espectadores y ese detalle de sencillez se disfruta bastante y hace que Cadáver sea más cómoda de ver, o menos molesta para aquellos a los que les incomodan las trampas del narrador en forma de alucinaciones.

La protagonista es un elemento fundamental que provoca la empatía del público y hace que la angustia de ciertos momentos se vivan de forma más intensa, pero la verdadera estrella del espectáculo es el cadaver en sí. Los restos mortales de Hannah Grace convierten algo tan aparentemente inofensivo e indefenso como una persona menuda desnuda en la peor de las pesadillas como sólo Tonight She Comes (Matt Stuertz, 2016) pudo conseguir en su día, aunque quizá no consiga llegar a esa ausencia total de clichés y esa extrañeza atmosférica y de personajes que nos brindó esa rareza de Matt Stuertz.

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El personaje de Stana Katic, quizá el nombre más relevante del elenco actoral de la cinta, es extrañamente secundaria, y uno se cuestiona cómo a la actriz de más popularidad internacional de la cinta se le reserva un papel poco prominente.

En conjunto, una buena peli de miedo que no pretende ser la obra del género más relevante del año, y que cumple con todas sus pretensiones, manteniendo el nivel y el tempo desde el principio hasta el final.

Lo Mejor: El cadáver, sin duda, las poseídas vivas están muy vistas. Después de muertas, ¡¡lo petan!!

Lo Peor: No hay nada que no hayamos visto antes.

Por Francis Díaz