Crítica de "Feedback (*** ½)". Toda una sorpresa que llegará el 1 de marzo.
El título dirigido por Pedro C. Alonso que él mismo ha escrito con el veterano Alberto Marini.
Normalmente, hablamos del home invasion como un subgénero del cine de terror o de suspense, pero sus límites están tan indefinidos que algunas películas que comparten muchos de los elementos de su premisa se resisten a entrar en esa denominación por detalles como el que presenta Feedback. Principalmente, lo que la hace diferente es que el emplazamiento de la acción no es un hogar, un lugar seguro en el que una familia se ve asaltada por un grupo de asesinos o delincuentes, sino una emisora de radio. Por ello quizá debería hablarse de home invasion como un recurso o punto de partida más que como un subgénero, al menos para casos como el debut de Pedro C. Alonso.
Lo interesante de esta variación es que la complicidad con los elementos más cercanos al terror no son impedimento para tratar de elaborar un discurso relevante y coherente con la gramática de cine de intriga sobre la que va construyendo una situación de olla a presión. El punto de partida, con un venerado locutor empezando una nueva aventura radiofónica asaltado por un grupo de desconocidos da lugar a un microcosmos claustrofóbico en el que importa tanto lo que experimenta como el por qué. A diferencia de otras muestras como Los Extraños o Tú eres el siguiente, las razones del asalto son el elemento definitorio del devenir de los acontecimientos, creándose un partido de ping pong en el que el factor emocional influye para el efecto de incomodidad por lo que sucede en la jornada de trabajo alterada por un secuestro por un grupo de desconocidos con máscara.

Hay violencia, situaciones tremendamente tensas y la mayoría de elementos perturbadores de un relato de estas características, por lo que los fans del terror más visceral y rugoso no quedarán decepcionados. Pero al mismo tiempo, hay un par de dilemas que ponen al espectador en un conflicto moral dentro de la escala de grises que sitúan ‘Feedback’ en un espectro casi más cercano al thriller. Dentro de la situación de encierro y supervivencia tenemos el viaje de un personaje lleno de zonas grises que acaba encerrado sin salida aparente en una situación angustiosa, con más y más tensión creciente que deriva en momentos de pura desazón. La ingeniería de giros y elementos de ida y vuelta consiguen que su emplazamiento de prácticamente una habitación no se haga monótono y la capacidad de sacarle jugo a los cuatro puntos de orientación del escenario relega el problema de la acción a un factor de dialéctica entre los personajes.
Desde luego, hay un buen manejo de la cámara dentro de un espacio limitado — Pedro C. Alonso toma buena nota de su padrino Collet Serra en su narrativa espacial— pero el corazón del movimiento está en la disertación sobre lo que ha hecho surgir esa situación. Es mucho mejor no saber nada, pero es tanto una pieza de acción como de situación propia del teatro. Esta concepción dramatúrgica del concepto recae en un adecuadísimo Eddie Marsan, cuyo juego de miradas pasa del desdén y la soberbia al puro horror en cuestión de segundos. Como si fuera el Ben Kingsley de La muerte y la Doncella, su situación desesperada, a merced del grupo de secuestradores, da pie a un tira y afloja en el que afloran temas candentes en la actualidad que amplían el espectro de lo que Feedback cuenta realmente.
En Pontypool se utilizaba una emisora de radio para hacer una película de zombies, se jugaba con estos como metáfora casi conceptual, en la que las palabras, los medios era generadores de consignas a repetir de forma descerebrada. Feedback habla de la verdad de esas palabras. En plena era del Me Too, el Brexit o las Fake News, el guion de Pedro C. Alonso y Alberto Marini examina el poder de la mentira como alternativa a los hechos, y como confrontando al receptor con una realidad que no existe se altera el concepto mismo de la consecuencia. No es ninguna tontería que se hable de Trump, de víctimas y verdugos, de acusaciones cuya solución no tiene validez y que, todo lo que ocurre, transcurre en uno de los baluartes de la comunicación, la radio, en medio del desastre actual de Reino Unido. Detalles para unir los puntos con el papel de la irresponsabilidad y el engaño en la situación política en la que nos encontramos, esclava de las tendencias sin certeza, sobre la que Feedback es capaz de hacer una lectura mucho más cabal sobre el problema que muchos análisis políticos.
Por Jorge Loser.
Lo interesante de esta variación es que la complicidad con los elementos más cercanos al terror no son impedimento para tratar de elaborar un discurso relevante y coherente con la gramática de cine de intriga sobre la que va construyendo una situación de olla a presión. El punto de partida, con un venerado locutor empezando una nueva aventura radiofónica asaltado por un grupo de desconocidos da lugar a un microcosmos claustrofóbico en el que importa tanto lo que experimenta como el por qué. A diferencia de otras muestras como Los Extraños o Tú eres el siguiente, las razones del asalto son el elemento definitorio del devenir de los acontecimientos, creándose un partido de ping pong en el que el factor emocional influye para el efecto de incomodidad por lo que sucede en la jornada de trabajo alterada por un secuestro por un grupo de desconocidos con máscara.

Hay violencia, situaciones tremendamente tensas y la mayoría de elementos perturbadores de un relato de estas características, por lo que los fans del terror más visceral y rugoso no quedarán decepcionados. Pero al mismo tiempo, hay un par de dilemas que ponen al espectador en un conflicto moral dentro de la escala de grises que sitúan ‘Feedback’ en un espectro casi más cercano al thriller. Dentro de la situación de encierro y supervivencia tenemos el viaje de un personaje lleno de zonas grises que acaba encerrado sin salida aparente en una situación angustiosa, con más y más tensión creciente que deriva en momentos de pura desazón. La ingeniería de giros y elementos de ida y vuelta consiguen que su emplazamiento de prácticamente una habitación no se haga monótono y la capacidad de sacarle jugo a los cuatro puntos de orientación del escenario relega el problema de la acción a un factor de dialéctica entre los personajes.
Desde luego, hay un buen manejo de la cámara dentro de un espacio limitado — Pedro C. Alonso toma buena nota de su padrino Collet Serra en su narrativa espacial— pero el corazón del movimiento está en la disertación sobre lo que ha hecho surgir esa situación. Es mucho mejor no saber nada, pero es tanto una pieza de acción como de situación propia del teatro. Esta concepción dramatúrgica del concepto recae en un adecuadísimo Eddie Marsan, cuyo juego de miradas pasa del desdén y la soberbia al puro horror en cuestión de segundos. Como si fuera el Ben Kingsley de La muerte y la Doncella, su situación desesperada, a merced del grupo de secuestradores, da pie a un tira y afloja en el que afloran temas candentes en la actualidad que amplían el espectro de lo que Feedback cuenta realmente.
En Pontypool se utilizaba una emisora de radio para hacer una película de zombies, se jugaba con estos como metáfora casi conceptual, en la que las palabras, los medios era generadores de consignas a repetir de forma descerebrada. Feedback habla de la verdad de esas palabras. En plena era del Me Too, el Brexit o las Fake News, el guion de Pedro C. Alonso y Alberto Marini examina el poder de la mentira como alternativa a los hechos, y como confrontando al receptor con una realidad que no existe se altera el concepto mismo de la consecuencia. No es ninguna tontería que se hable de Trump, de víctimas y verdugos, de acusaciones cuya solución no tiene validez y que, todo lo que ocurre, transcurre en uno de los baluartes de la comunicación, la radio, en medio del desastre actual de Reino Unido. Detalles para unir los puntos con el papel de la irresponsabilidad y el engaño en la situación política en la que nos encontramos, esclava de las tendencias sin certeza, sobre la que Feedback es capaz de hacer una lectura mucho más cabal sobre el problema que muchos análisis políticos.
Por Jorge Loser.
Título relacionado
Feedback (2019)
Dirección Pedro C. Alonso
Reparto Eddie Marsan, Paul Anderson, Ivana Baquero, Richard Brake
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