Visitamos Aokigahara (El Bosque de los Suicidios) - Día 2
Seguimos nuestro viaje por el lugar donde transcurre la acción de la película protagonizada por Natalie Dormer
Antes de empezar la crónica del segundo día, deberíamos darle un repaso a la historia del bosque. Existen leyendas desde hace más de mil años en torno al bosque de Aokigahara, vinculándolo a los demonios de la mitología japonesa.
Además, es conocido por la historia de un monje budista que eligió suicidarse en el bosque en el S. XV, por ser usado para abandonar ancianos, niños, y familiares enfermos en épocas de hambruna del Japón feudal del S. XIX (dicha práctica se llamaba Ubasute), usado como lugar de suicidio de los personajes de una novela de 1960…
… Y, por si fuese poco, es uno de los lugares recomendados por el “Manual Completo Del Suicidio” de Tsurumi Wataru, en el que, además de describirlo como un buen lugar para morir, describe el ahorcamiento como una forma de arte.
Nuestro primer día en El Bosque de los Suicidios comenzó tranquilo pese a la atmósfera opresiva que se respira en el lugar, en el que esperar encontrarte algo aterrador detrás de cada árbol, cada matorral e incluso cada rama que mueve el viento, te hace mantenerte alerta.

Sabíamos que no íbamos a encontrar algo terrorífico nada más llegar, pero desde el primer segundo notas que estás en un lugar inquietante. A medida que nos íbamos introduciendo en lo más profundo del bosque el aire comenzaba a enrarecerse y el frío meterse en tus huesos. Incluso los inofensivos carteles que encontrábamos en nuestro camino hacían que te recorriese un escalofrío por la espalda al pensar que esas imágenes podían haber sido lo último que viesen alguna de las personas que se habían quitado la vida en el lugar.

Al final de la visita, agotados después de horas de caminata y ya con ganas de volver a zonas más cálidas, llegamos a un lugar que nos resultó familiar. En un documental que vimos para ambientarnos, un profesional de Aokigahara mostraba un coche abandonado en el parking de las inmediaciones del bosque, presuntamente, propiedad de un suicida que nunca regresó. Pues bien, amigos, justo al final de día descubrimos el parking, y nada menos que el coche abandonado allí, casi enterrado en nieve.


Y entonces esto nos demostró que pese a la aparente paz, calma y belleza de Aokigahara, el bosque aguarda silencioso esperando cobrarse su próxima víctima...
“Continuará…”
-LEER CRÓNICA DEL DÍA 3.
-LEER CRÓNICA DEL DÍA 1
Además, es conocido por la historia de un monje budista que eligió suicidarse en el bosque en el S. XV, por ser usado para abandonar ancianos, niños, y familiares enfermos en épocas de hambruna del Japón feudal del S. XIX (dicha práctica se llamaba Ubasute), usado como lugar de suicidio de los personajes de una novela de 1960…
… Y, por si fuese poco, es uno de los lugares recomendados por el “Manual Completo Del Suicidio” de Tsurumi Wataru, en el que, además de describirlo como un buen lugar para morir, describe el ahorcamiento como una forma de arte.
Nuestro primer día en El Bosque de los Suicidios comenzó tranquilo pese a la atmósfera opresiva que se respira en el lugar, en el que esperar encontrarte algo aterrador detrás de cada árbol, cada matorral e incluso cada rama que mueve el viento, te hace mantenerte alerta.

Sabíamos que no íbamos a encontrar algo terrorífico nada más llegar, pero desde el primer segundo notas que estás en un lugar inquietante. A medida que nos íbamos introduciendo en lo más profundo del bosque el aire comenzaba a enrarecerse y el frío meterse en tus huesos. Incluso los inofensivos carteles que encontrábamos en nuestro camino hacían que te recorriese un escalofrío por la espalda al pensar que esas imágenes podían haber sido lo último que viesen alguna de las personas que se habían quitado la vida en el lugar.

Al final de la visita, agotados después de horas de caminata y ya con ganas de volver a zonas más cálidas, llegamos a un lugar que nos resultó familiar. En un documental que vimos para ambientarnos, un profesional de Aokigahara mostraba un coche abandonado en el parking de las inmediaciones del bosque, presuntamente, propiedad de un suicida que nunca regresó. Pues bien, amigos, justo al final de día descubrimos el parking, y nada menos que el coche abandonado allí, casi enterrado en nieve.


Y entonces esto nos demostró que pese a la aparente paz, calma y belleza de Aokigahara, el bosque aguarda silencioso esperando cobrarse su próxima víctima...
“Continuará…”
-LEER CRÓNICA DEL DÍA 3.
-LEER CRÓNICA DEL DÍA 1
Título relacionado
El Bosque de los Suicidios (2015)
Dirección Jason Zada
Reparto Natalie Dormer, Taylor Kinney, Yukiyoshi Ozawa, Eoin Macken
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